Una de las prestaciones laborales más importantes para muchas familias es el aguinaldo, que equivale prácticamente a recibir, por lo menos, una quincena adicional de salario.

Al ser un ingreso extra, lo ideal sería poderlo utilizar como tal, para construir o proteger nuestro patrimonio. Lamentablemente, hay muchas personas que ya se lo han gastado desde antes, a través de compras en el Buen Fin. Otras piensan usarlo para pagar deudas, es decir, cosas que ya han comprado.

Muchas personas en México viven así: se financian con tarjetas de crédito y entonces el dinero que ganan en un mes sirve para pagar lo que ya gastaron. Hay un término en inglés para esto: float, aunque no tiene una traducción precisa al español. Pero es como ir flotando en un globo con el crédito: si se rompe todo se viene abajo.

En este espacio he hablado de gente que pierde su empleo y tiene que usar buena parte de su liquidación para pagar deudas contraídas con anterioridad. Ése es un caso extremo, pero pasa. Sin embargo es más común que la gente utilice su aguinaldo, fondo de ahorro, bono o prima vacacional como un “salvavidas” para aliviar un poco su apretada situación financiera.

Siempre he dicho: vivir así no es vivir. Por eso insisto en que debemos empezar a cambiar los paradigmas. Por ejemplo: mi primer coche lo compré a crédito. Lo terminé de pagar en tres años y luego seguí pagando esa mensualidad, pero no a la financiera sino a mí (la depositaba en un fondo de inversión) y lo anotaba en mi presupuesto. Ese coche me duró más de ocho años y en ese tiempo ya había juntado lo suficiente para pagar su remplazo de contado.

Esto me hizo darme cuenta de que sí se puede. Ya lo he explicado antes: en lugar de comprar hoy y pagar después, a través del ahorro y la inversión voy pagando hoy para comprar después, de contado, con el dinero en mano. Así no comprometo dinero que todavía no he ganado. Esto es vivir por delante de mis necesidades y me da una flexibilidad maravillosa, sin estrés financiero y sin la ansiedad de que llegue la siguiente quincena.

Desde luego, no podemos lograr esto sin salir primero de deudas. En ese sentido está bien usar el aguinaldo para pagarlas total o parcialmente y empezar desde ahí un plan que nos permita eliminarlas de una vez por todas.

Debo decir claramente que esto no será nada fácil, porque por lo general (salvo algunas excepciones) las personas endeudadas suelen vivir por encima de sus ingresos. En otras palabras: están acostumbradas a gastar más de lo que ganan (de lo contrario no tendrían que recurrir al crédito). Eso implica un cambio radical en nuestra forma de consumir y de relacionarnos con nuestro dinero, pero valdrá la pena el esfuerzo.

En resumen, si ya te gastaste tu aguinaldo, ni modo: paga esas cosas que ya compraste. Empieza a atacar tus deudas, empezando por la más baja (para liberar flujo de efectivo rápido) y así sucesivamente. ¿Cuánto pagas hoy por cosas que ya adquiriste? ¿Qué pasaría si no tuvieras ese compromiso?

Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com