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Opinión

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Crecimiento y empleo

El año que inicia se anticipa muy difícil en varios temas nacionales; sin embago, destacan por su complejidad el crecimiento y el empleo.

En el año que termina se generó un buen número de empleos en el sector formal de la economía, que fue el que registró el mayor crecimiento. En este sector está concentrada la industria de exportación, que es la que mayor dinamismo ha tenido desde el inicio de la recuperación, así como la industria de la construcción que empezó a dar muestras de crecimiento, luego de algunos meses en los que ni con el programa de financiamiento a la infraestructura daba buenos resultados.

A pesar de esa expansión en el empleo formal, la tasa de desocupación abierta sigue elevada, ya que el otro sector que genera ocupaciones, el informal, no ha crecido en la misma medida en que se ha expandido la industria de exportación. Una de las razones por las cuales se ha dado este comportamiento es que el mercado interno se ha mantenido deprimido.

La masa salarial no ha crecido lo suficiente, en primer lugar porque los salarios de los nuevos empleos formales son más bajos que lo que se tenía y, en segundo lugar, porque las ocupaciones en el sector informal no han crecido lo suficiente.

Uno de los efectos que se pueden esperar con esta situación es que la tasa de desocupación abierta se mantenga a la alza, a una mayor velocidad conforme pasen los meses, ya que al bajar el poder adquisitivo de los hogares será cada vez más fuerte la presión para que un mayor número de miembros de los mismos salga a buscar trabajo y presione las condiciones del mercado de laboral, haciendo que aumente la tasa de desocupación abierta.

Para revertir esta situación será necesario que la economía registre un crecimiento superior a 4% en el presente año, condición que se ve muy difícil de cumplir, ya que -como expliqué antes- sólo están creciendo las manufacturas de exportación y la industria de la construcción, aunque a una tasa que no es todavía muy significativa.

La inversión privada sigue prácticamente estancada y la inversión pública cada vez tiene un efecto menos estimulante en la economía.

Se han anunciado algunas inversiones en destinos turísticos nuevos, aunque a juzgar por las tasas de ocupación hotelera con las que cerramos el año, prácticamente los turistas extranjeros han dejado de venir al país mientras que los nacionales, con menos poder adquisitivo que antes, han decidido posponer sus planes de viaje. El año que inicia se anticipa muy difícil en materia de empleo y crecimiento.

mrodarte@eleconomista.com.mx

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