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¿Cómo usar mi tarjeta de crédito?
Las tarjetas de crédito se han convertido en un mecanismo de pago muy usado por la población, no sólo en México sino a nivel mundial. En nuestro país, hay aproximadamente 28 millones de tarjetas. En el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas tenemos gran interés en difundir una cultura financiera que permita a los ejecutivos de finanzas y a la población en general tomar decisiones adecuadas de financiamiento.
Las tasas de interés que cobran los llamados plásticos van desde 10 hasta 50% anual y en algunos casos más, dependiendo de cada institución financiera. Normalmente las más caras son las conocidas como tarjetas clásicas y muchas veces orientadas a instituciones relacionadas, como equipos de futbol. Las menos caras son las denominadas oro y platinum, aunque obtenerlas requiere comprobar mayores ingresos.
Es importante revisar el denominado Costo Anual Total (CAT), que nos indica el costo real de la tarjeta añadiendo comisiones. El CAT incorpora los intereses, costos y gastos ligados directamente con el uso de la tarjeta. Ésta será la tasa que realmente estarás pagando por el uso del crédito del plástico.
Según el uso y la disciplina con la que se manejen, las tarjetas pueden ser una excelente noticia o traer problemas severos para la economía de las personas. Por ello, es importante conocer su funcionamiento. Lo primero es tener presente que existen dos fechas muy importantes a considerar: la de corte y la de pago.
La fecha de corte es el momento del mes, cuando el banco revisa el saldo de crédito usado en promedio durante ese periodo, restando aquel que está a meses sin intereses o con alguna promoción en específico.
Por otra parte, la fecha de pago es el momento máximo en que se debe hacer el pago para ir al corriente en su cuenta. Esta fecha es normalmente entre 15 y 20 días después de la fecha de corte y es en esto donde se encuentra el secreto del financiamiento gratis.
Las instituciones financieras suman el saldo de la tarjeta entre fechas de corte. Consideremos el siguiente ejemplo: supongamos que una tarjeta tiene como fecha de corte el día 24 de cada mes. Si usted compra algo el día 25 de septiembre, será hasta el 24 de octubre que se considere como parte de su saldo promedio. Si usted realiza el pago antes de la fecha límite por el total de esa compra, digamos el 5 de noviembre, no le serán cobrados intereses. De esta manera tendrá un financiamiento de prácticamente 40 días sin costo.
Sin embargo, si no se paga el total del saldo, sí le cobrarán intereses por el saldo promedio resultante. Por ello, lo mejor es pagar el total de sus consumos o compras para evitar el pago de intereses.
Finalmente, es importante considerar que el dinero que se destine a pagos de deudas, no debe elevarse más allá de 30% de los ingresos mensuales. Cada caso puede ser distinto, pero esta es una medida general que puede servir de parámetro para evitar problemas en las finanzas personales.
Algo importante a mencionar es que una mejor práctica para las tarjetas de crédito es usarlas sólo como mecanismo de pago cuando hay incertidumbre de algún monto definitivo, como podría ser el consumo de un restaurante o para llevar menos efectivo en la cartera y evitar riesgos, pero siempre hay que tener en cuenta la capacidad de pago que tenemos y que la tarjeta no es un mecanismo de incremento en nuestra capacidad de gasto ni mucho menos en nuestros ingresos. Siempre hay que manejarlas con prudencia.
En el IMEF, mediante distintos comités técnicos, analizamos y compartimos información relevante para la toma de decisiones y la formación profesional de los ejecutivos de finanzas y por ello consideramos que el tema sobre el uso de las tarjetas de crédito es importante.
Por último, no olvidar las palabras de George Horace Lorimer (1867-1937), editor del The Saturday Evening Post: Es bonito tener dinero y cosas que puede comprar el dinero, pero también es bonito tener las cosas que el dinero no puede comprar .
* Vicepresidente de Contenidos del IMEF