(Segunda parte)

Sin embargo, si miramos el campo mexicano y nos enlodamos las botas, podríamos observar que al final de la jornada todo se resume en estas cuestiones: ¿qué hacer?, ¿cuándo hacer?, ¿dónde hacer?, ¿por qué hacer? y ¿cómo hacer? Y para contestar estas preguntas es necesario tener la información adecuada.

Actualmente existen buenas prácticas tecnológicas para producir más y mejor, un ejemplo de esto es la agricultura de precisión, cuya estrategia central radica en el manejo de los cultivos a través de datos certeros, también a través de tecnología satelital y drones, los agricultores pueden identificar oportunamente y, en ocasiones antes de ser visible para el ojo humano, problemas de estrés por falta o exceso de agua, plagas y/o enfermedades, estrés por falta de nutrientes y todos aquellos que pueda experimentar la planta.

La agricultura de conservación ha demostrado ser económicamente eficiente y con mínimo impacto ambiental.

La combinación de estas prácticas complementarias involucra tecnologías que ayudan a cumplir la meta de poder hacer de la agricultura una actividad económicamente viable para los agricultores, con mínimo impacto ambiental y que tenga un nulo efecto negativo en la salud pública.

Un ejemplo de esta mezcla es el diagnóstico sobre estrés hídrico provisto por la empresa Luxelare que permite identificar que 34% de cultivos en la zona noreste del país presenta estrés hídrico.

Con esta información, más la específica de cada parcela, el agrónomo determina las causas del problema que puede relacionarse con texturas de suelo y/o desniveles en el terreno.

Posteriormente, se evalúan opciones para el manejo de cultivo que incluyen sistemas de riego variables, que permiten suministrar con precisión el agua necesaria para eliminar estrés.

Asegurando el rendimiento deseado, pero aún más importante es que los productores agrícolas estén convencidos de lo que está pasando y qué acciones tomar, con lo que el riesgo y el desperdicio de recursos disminuye estrepitosamente.

Otro factor importante son las condiciones meteorológicas. Con información detallada de temperaturas, humedad y horas de luz solar, científicos agrónomos desarrollan modelos que previenen la aparición de enfermedades y monitorean las etapas críticas de insectos, bacterias, hongos y malezas, lo que permite hacer aplicaciones preventivas en dosis menores que las aplicaciones químicas de manera correctiva.

De esta forma, la aplicación de modelos que utilizan una mezcla de tecnología y buenas prácticas como es el Agrotech de la empresa Luxelare reportan incrementos de producción de granos de hasta 12% combinado con ahorros de hasta 30%, resultados muy positivos tanto para la economía de los productores agrícolas como del medio ambiente, ésta puede ser una opción sustentable para hacer frente al futuro.

*Mario Guillermo Morelos López es jefe del Centro de Desarrollo Tecnológico “La Noria” de FIRA. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.