Jeff Tweedy cree que todos podemos ser cantautores y tenemos la capacidad de escribir una canción. Porque todo comienza con una canción. “La diferencia entre canción y canciones no es solo un simpático truco semántico; es una distinción importante y más precisa sobre la labor que estás realizando. Nadie escribe canciones, en plural. Escriben una canción y luego otra”.

En su segundo libro How to Write One Song (Dutton Books, 2020), publicado en octubre, el vocalista y líder de Wilco invita a los lectores al proceso de composición para desentrañar este misterioso y elusivo arte. A diferencia de Let’s Go (So We Can Get Back) —su libro de memorias editado en 2018 donde aborda cándidamente sus experiencias de vida y musicales—, este libro es en parte un manual de cómo hacerlo y una meditación filosófica sobre una actividad que es concebida como un regalo divino.

A lo largo de su carrera de casi tres décadas, Jeff Tweedy ha desarrollado su voz como compositor con agrupaciones como Uncle Tupelo, Wilco, The Raccoonists —un proyecto que tiene con sus hijos Spencer y Sammy—, además de su trabajo solista. Su más reciente álbum, Love is the King, grabado durante el confinamiento con su familia, se estrenó casi de la mano de este libro y es un gran acompañamiento sonoro para esta lectura.

Para Tweedy escribir una canción es, al igual que todo proceso artístico, una labor diaria que implica disciplina, necesita su tiempo para desarrollarse y un espacio donde pueda rondar la creatividad libremente. Y en el centro de todo acto creativo existe siempre ese deseo de conectar con el otro a través del arte. “Todos queremos sentirnos menos solos, y cantar una canción es una de las manifestaciones más claras que tenemos de cómo los humanos buscamos una conexión con nuestro arte”.

How to Write One Song es una invitación para que cualquier persona aprenda a quitarse los miedos, pretextos y las preconcepciones creadas sobre el proceso de composición y el arte. Tweedy nos recuerda que lo más importante de esta empresa es pasársela bien. Agarra una guitarra y ponte a tocar una canción por cinco minutos, y aquí habrás empezado este viaje que ofrece muchas satisfacciones.

Foto: Cortesía Dutton Books.

Jeff Tweedy nos recuerda que debemos agarrarle el gusto y disfrutar el sonar feo, desafinado o a destiempo; hay que encontrarle el gusto a componer una canción “mala”. Aunque uno quiera aspirar ser Bob Dylan, Leonard Cohen, Lou Reed, Agustín Lara o Carole King, necesitamos aprender a apestar, desprenderse del ego y saber que no todas las cosas que uno componga o escriba serán muy buenas. Recordando a Bob Ross, a veces esos errores nos conducen a “accidentes felices” que nos ofrecen soluciones creativas al momento de crear.

Escribir una canción se parece al acto de la escritura. Es un proceso que no es mágico, en el que no aparece un duende mágico ni baja una musa al lugar de la creación para iluminar a su creador. Es un proceso que debe repetirse miles de veces hasta que se convierte en un reflejo, como cuando un deportista realiza sobre el campo una jugada perfecta sin ningún esfuerzo. Habrá veces en que los resultados no serán los esperados y eso tal vez nos desanime, pero en este viaje siempre nos debe emocionar lo que estamos creando. Es un acto que a veces pide muchas horas-nalga como sacrificio con pocos resultados, pero que otras veces es mágico.

Jeff Tweedy cree que todo el mundo puede escribir una canción. Escribir una canción es un acto de creación en el que buscamos siempre conectarnos con el otro. Y aunque es un viaje solitario, nos cuenta historias, nos sumerge en otros mundos y también nos hace pasar un buen rato. Siempre. How to Write One Song nos pide conectar con nuestro lado más creativo, reconectarnos con la música que nos encanta cantar e ir en busca de los versos y los coros de las canciones que todavía no componemos.   

antonio.becerril@eleconomista.mx 

Antonio Becerril

Coordinador de operaciones de El Economista en línea