Se dice que desde que el ser humano empezó a consumir frutos fermentados fue cuando empezó a embriagarse. El producto de la fermentación, el alcohol, ha sido desde el inicio de la humanidad un elemento fundamental en las celebraciones y rituales sociales alrededor de él. Entre los muchos usos sociales, se reconoce que, a través de los tiempos y en las diferentes culturas, existen comidas que se asocian a la ocasión vinculada con el alcohol. De esta manera, es muy común encontrar en diferentes sociedades la comida que se consume después de una borrachera y la comida que sirve para aliviar los síntomas de la famosa cruda o resaca.

Un punto en común acerca del hambre que da después de una buena borrachera es que las comidas que se apetecen son aquellas que son densas calóricamente. Además, en diferentes estudios se ha observado que estas ocasiones de consumo son generalmente promovidas por el grupo de bebedores. En las zonas urbanas de México es común encontrar oferta de comida que atienda estas necesidades de comida “para borrachos” prácticamente las 24 horas del día. En otros países del mundo, esta historia es diferente. La comida de borrachos en ciudades estadounidenses generalmente consiste en comida rápida como hamburguesas, burritos, sándwiches y pancakes. En ciudades europeas, generalmente consiste en shawarma (que es un platillo de origen turco de carne de cordero servido en tortillas gruesas de harina).

Por su parte, los remedios para la resaca han existido desde hace varios siglos. Alimentos dulces, muy salados, muy picantes o con mucho contenido de agua son las constantes en las diferentes manifestaciones. Los griegos y egipcios, por ejemplo, creían que la col tenía virtudes contra la cruda, ya fuera cruda o fermentada. En la Edad Media se recomendaba comer anguila cruda y almendras. Estas curas hoy en día evidentemente están en desuso y son un tanto exóticas para las construcciones culturales que tenemos de la cruda.

Algunos especialistas, incluso, aseguran que el origen del brunch dominical se encuentra precisamente en la cura de la cruda de la noche del sábado. La práctica del brunch se ha extendido al punto de no ser asociada con la resaca, sino con una actividad del orden de los pasatiempos de fin de semana. Se dice incluso que los huevos benedictinos fueron inventados como una cura para la resaca en el lujoso hotel Waldorf Astoria de Nueva York. En México, las curas de la cruda son tan extensas como las manifestaciones culinarias regionales de nuestro país lo permiten: caldos, birria, micheladas, mariscos, sopas, tacos, menudo o pancita, entre otros platillos, son comúnmente asociados a esta práctica. Un punto en común con algunas explicaciones de otras culturas como la tailandesa que utiliza el picante para la cruda o los rusos, quienes acostumbran a meterse al sauna después de una borrachera con vodka, ya que finalmente el cuerpo tiene que “sudar” las toxinas.

El ejemplo de las comidas de borrachera y resaca nos muestra cómo a través de los tiempos la comida y la bebida mantienen una relación simbiótica que trasciende a diferentes culturas. Los remedios contra la resaca apelan a una parte de la sabiduría popular que encuentra en muchas ocasiones fundamentos fisiológicos sobre los efectos del alcohol en el cuerpo. A partir de esta sabiduría, las manifestaciones particulares encuentran forma que va en sintonía con los ingredientes, las técnicas y las prácticas de una culinaria.