La Historia nos enseña que los avances tecnológicos han moldeado de manera constante el día a día del hombre, hoy, como siempre, ésa no es la excepción: desde la forma en que nos movemos, hacemos pagos o adquirimos servicios, hasta cómo nos relacionamos con los demás. No en balde Bill Gates haría famosa la idea de que la tecnología avanza en la medida en que ésta permea en nuestro entorno para hacerse imperceptible, formando parte de nuestra vida cotidiana.

Por lo anterior, diversos estudios y análisis de instituciones como la Organización Internacional del Trabajo (OIT) coinciden en que un buen número de las profesiones y oficios que serán requeridos para ocupar los puestos de trabajo de los próximos 10 años aún no existen. Me refiero a los trabajos conmemorativos del 100 aniversario de la OIT, en donde se destacan algunos sectores susceptibles de crear empleos en el futuro como la industria de robots, los empleos verdes y los trabajos esporádicos a través de plataformas tecnológicas, entre otros.

Sin embargo, es importante resaltar que siempre han existido habilidades que, por su importancia y aun frente a los vertiginosos cambios tecnológicos, siempre serán necesarias para solucionar los retos que enfrenta la sociedad: la orientación por resultados, el pensamiento crítico, la toma de decisiones, la creatividad y la capacidad de trabajar en equipo.

La razón se encuentra en que la creatividad, que es la fuente de la innovación, se alimenta del esfuerzo constante y del trabajo colaborativo de individuos con distintos perfiles y habilidades. Así, es tan importante considerar la mentoría, apoyo y acompañamiento al talento, como lo es generar espacios que propicien las reuniones, para hacer cuestionamientos que pongan a prueba las ideas, para desafiarlas y complementarlas.

Estos espacios que detonan la creatividad no pueden limitarse a las aulas o espacios laborales. Desde el sector público, la Iniciativa Privada y la academia, hay cada vez un mayor interés para fortalecer los espacios donde los jóvenes pongan a prueba su talento y nos permitan dar un vistazo de cómo es ese futuro que buscan para nuestro país: más próspero, más incluyente, más cercano e interconectado.

Como muestra de estos esfuerzos, el Hackatón Talento CDMX, que, a diferencia de un hackatón tradicional, donde los participantes usan la tecnología para solucionar retos en formato presencial, en esta ocasión se decidió combinar distintas formas de trabajo en equipo, combinando una etapa virtual —donde los más de 500 equipos presentaron propuestas de proyectos que están siendo acompañadas puntualmente por expertos— con una etapa presencial solamente para los 20 finalistas seleccionados.

Los desafíos considerados en la iniciativa no son nada sencillos, pues reflejan necesidades prioritarias en temas fundamentales para el futuro sostenible de nuestra ciudad: inclusión financiera, innovación social, movilidad y formación de talento.

Particularmente, dentro del pilar de inclusión financiera, tema muy recurrente en este espacio, el reto de impulsar el mayor uso de medios de pago alternativos al efectivo es tan formidable como complejo debido a sus efectos positivos en diversos ámbitos, como la productividad de la economía, y la transparencia y seguridad de las transacciones.

De hecho, de acuerdo con el artículo titulado “The Countries That Would Profit Most from a Cashless World”, publicado en Harvard Business Review en el 2016, dentro de una muestra de 154 países, México es una de las economías que tendrían un alto beneficio por reducir el uso de efectivo, si bien ello debería ir aparejado con una mayor inclusión digital.

El Hackatón Talento CDMX nos da una idea de la dimensión que tiene nuestro país respecto al talento e interés de aportar nuevas soluciones, desafiar lo que se da por hecho y dar un nuevo enfoque para hacer más sencilla la vida cotidiana de miles de mexicanos a través de la tecnología. Es muy positivo que la convocatoria de este evento haya tenido una respuesta tan participativa de los cerca de 1,700 jóvenes, y será muy interesante conocer a fondo los proyectos que presentaron ayer.

Lograr un entorno de esta magnitud es uno de los pasos fundamentales para consolidar una sociedad de conocimiento en el corto y mediano plazo. Las ideas y sus creadores requieren de un ambiente que provea estímulos y acompañamiento para moldear las diferentes formas de abordar soluciones.

Cuando hablamos de innovación debemos considerar todo lo que implica: es reformular la realidad, reorientar lo que sabemos para que nos lleve a una nueva ruta en el desarrollo.

La innovación requiere de compromiso. México está dejando claro su interés por desarrollar, aprovechar y atraer a cada vez más talento que nos permita avanzar con pie firme hacia el futuro.