Mientras el mundo tiene los ojos puestos en el proceso de nominación y elección del próximo presidente de Estados Unidos de América, es justo hacer un análisis del estandarte principal que eligió la primera dama como una de las principales estrategias de su gestión al lado del presidente.

Ante las alarmantes cifras de obesidad infantil que aquejan a los Estados Unidos, en una estrategia política que la involucra para apoyar la visión positiva de la administración de su marido pero sin comprometerse en los temas espinosos como el healthcare y la política exterior, Michelle Obama puso todos los huevos de la canasta en la campaña Lets move para luchar contra la obesidad infantil. Esta campaña está compuesta de ejes que incluyen principalmente, la promoción de la actividad física, el empoderamiento de los padres por medio de informaciones y asesorías, el cambio de las comidas escolares y el acceso a comida saludable para todos. De esta campaña podemos rescatar cinco grandes lecciones:

1.El status y el carisma político bien encaminados pueden hacer una gran diferencia. Hay primeras damas que eligen permanecer en un discreto lugar como compañeras de la vida privada del marido, y hay quienes como Betty Ford, eligen causas como la prevención del cáncer de mama para alertar y hacer una diferencia en la población. Hay primeras damas que se vuelven infamemente célebres por conflictos de interés en la construcción de casas blancas y hay quienes aprovechan el poder de la Casa Blanca para atraer la atención no sólo sobre el diseñador que visten, sino sobre la importancia de crear alianzas con sectores representativos de la sociedad para llegar a la gente. A Michelle Obama no le importa hacer el mommy dance junto a Jimmy Fallon en un show nocturno de tv si éste promueve de manera lúdica la actividad física, tampoco le importa hacer un poco el ridículo cantando junto a un nabo si esto atrae la atención sobre la importancia de comer vegetales. También utiliza su poder de estrella para convocar a voceros de campaña de actividad física como LeBron James o Beyoncé, para hablar a los niños sobre las grandes ventajas de realizar actividad física.

2. Cuando no sea tu tema de especialidad, rodéate de verdaderos expertos con visiones diversas del tema. Es obvio que Michelle no hace toda la tarea sola, se ha rodeado de un grupo de expertos no sólo en temas de salud pública, sino de marketing, chefs entre otras especialidades y profesiones que típicamente no son tomadas en cuenta para hacer campañas de salud pública. Entendiendo que la alimentación es un asunto que va más allá de calorías y ansiedad, uno de los principales jefes ejecutivos de la campaña fue Sam Kaas, el chef de los Obama desde que vivían en Chicago. La mano de Kaas se nota en la forma en la que se aborda la forma de promover el consumo de vegetales en los niños: comer vegetales no es una obligación para crecer sanos y fuertes, comer vegetales puede ser una práctica incorporada que puede resultar divertida y accesible a todos, involucrando a los niños en el mantenimiento de pequeños huertos, como el célebre huerto que hicieron construir en la Casa Blanca de donde se obtiene una gran parte de los vegetales y hierbas que se consumen al interior de la misma.

3.En lugar de dividir, crea alianzas. Uno de los puntos más innovadores y controversiales de la campaña, fue que en lugar de considerar a la industria alimentaria como el enemigo público número uno en la lucha contra la obesidad, se le consideró como un aliado para la política pública. Las voces conservadoras se dejaron oír, pero se acallaron cuando se logró una macro alianza con Wal Mart, el proveedor más grande de comida en Estados Unidos, para que redujeran el tamaño de las porciones de los productos, el contenido de sal, azúcares y grasas trans en las formulaciones de la industria, además de lograr alianzas con productores de aguas embotelladas para promover el consumo de agua. Resulta una estrategia política intrépida, ya que como lo señala la presidenta de la Grocery Manufacturers Association, Obama es una persona con la que la industria puede trabajar, en parte porque no trata de ser la policía de la comida y une a las personas . Incluso, algunas empresas que se sumaron a la iniciativa de productos más sanos, han sumado puntos en política al reformular sus productos.

4.Reforzar los mensajes positivos crea más impacto que satanizar y culpabilizar. El enfoque lúdico que ha imprimido a su campaña de actividad física porque eso debería de ser, naturalmente por medio del baile, además de involucrar a los niños en preparaciones de comida a través de diversos programas, habla no sólo de la importancia de los mensajes positivos sino de la visión del proceso como una formación a largo plazo para comer bien y mejor. Ya lo decía ella: no es que los niños no puedan comer un pastelillo, sino que se trata de que los papás sepan qué hay en el pastelillo y cuánto podemos comer.

5.Ante toda gran acción, siempre habrá detractores, en todos los niveles. Los detractores de la campaña de Obama la culpan de tomar una actitud paternalista diciendo a los estadounidenses cómo deben de comer. Otros han señalado que existe un conflicto de interés en que Beyoncé sea la vocera de actividad física cuando también hace comerciales para la industria refresquera. Los niños de las escuelas volvieron popular el hashtag #thanksMichelleObama como un sarcasmo que acompaña fotos de vegetales poco apetecibles servidos en escuelas. Evidentemente la campaña de Michelle le suma puntos políticos y tiene estrategias perfectibles. Lo que es innegable es que la forma en la que ha articulado los ejes de la misma, resultan innovadores en un contexto en el que en otras latitudes se trata de culpabilizar y demonizar no sólo las decisiones y hábitos de vida de las personas, sino a toda una industria. El impacto y el legado de la campaña, podrán verse en años posteriores.

@Lillie_ML

Liliana Martínez Lomelí

Columnista de alimentación y sociedad

PUNTO Y COMO

Columnista de alimentación y sociedad. Gastronauta, observadora y aficionada a la comida. Es investigadora en sociología de la alimentación, nutricionista. Es presidenta y fundadora de Funalid: Fundación para la Alimentación y el Desarrollo.

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