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China se adueña de África
La expansión de China en África es vertiginosa a partir de la última década. La compra de tierra y las inversiones en todos los campos, en particular en el área de la producción de materias primas, alcanzan cifras espectaculares.
Después del fin del periodo colonial, nadie ha puesto tanta atención en esa región del mundo como ahora China. El total de hectáreas adquiridas en África por la segunda economía del mundo suman ya 3 millones.
La posibilidad de mantener las tasas de crecimiento de la economía china, que rondan 10 % anual, requiere de alimentos y materias primas que ahora obtienen de los distintos países africanos.
Las autoridades chinas han alentado la migración de sus ciudadanos a África y ahora se encuentran ahí más de 500,000 que trabajan en la búsqueda de hacerse millonarios.
Los chinos en África se abastecen de petróleo y gas, pero también de minerales de todo tipo, de maderas y de una gran cantidad de granos y diversos productos agrícolas que cultivan en las tierras de su propiedad y de lo que compran en el mercado libre.
Las inversiones chinas en África alcanzan los 100,000 millones de dólares de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Queda claro que seguirán invirtiendo en la región, la cual se ha convertido en su mayor abastecedor de materias primas y retaguardia estratégica.
Los chinos en el continente africano no sólo extraen alimentos y materias primas, sino que también invierten en el desarrollo de los países donde están presentes.
No hay duda que llegaron para quedarse.
Están en los campos de la construcción de infraestructura (presas, carreteras, oleoductos), redes de fibra óptica, transporte, industria, banca y también en la hotelería.
La mayor concentración de chinos se encuentra ahora en Sudáfrica con 300,000; Nigeria y Sudán, con 50,000 en cada uno; Zambia, 40,000; Argelia y Angola con 30,000 en cada uno; República Democrática del Congo y Zimbabue con 10,000 en cada uno.
El dinero público chino invertido, prestado o donado se encuentra en Sudán y Etiopía con 15,000 millones de euros en cada uno; Nigeria con 10, 700 millones; República Democrática del Congo con 8, 860 millones de euros y Angola con 4, 500 millones de euros.
Viene después Sudáfrica con 3, 600 millones de euros y Gabón con 2, 600 millones de euros. Le siguen, en orden decreciente, con cantidades menores a los 1,000 millones: Argelia; Zambia, Zimbabue, Níger y Camerún. En una docena de países donde se concentran las inversiones, por ahora.
El modelo de negocio chino va muy bien para los gobernantes de África. La agenda democrática, que preocupa a Occidente, no está presente. Les importa sólo la rentabilidad de la inversión y el crecimiento del negocio, y eso complace de sobremanera a los dirigentes africanos.