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Opinión

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Cambio cualitativo ?en las expectativas

Lo primero que tiene que modificarse para que la economía crezca es la expectativa de que esto realmente puede ocurrir. Si los agentes económicos no compran esa posibilidad, no hay manera de cerrar el círculo virtuoso.

Lo primero que tiene que modificarse para que la economía crezca es la expectativa de que esto realmente puede ocurrir. Si los agentes económicos no compran esa posibilidad, no hay manera de cerrar el círculo virtuoso.

Y la batería de cambios legislativos impulsados este año puede lograr ese efecto. El catalizador definitivo es la reforma energética.

Los cambios constitucionales que permitirán tener una apertura para los sectores petrolero y eléctrico no son la panacea a todos los problemas del país, pero permitirían generar esa expectativa de cambio positivo.

Sobre todo, cuando existe la ausencia total de alternativas. En la medida que dejar las cosas como están no es opción para nadie, los opositores tomaron la vía de la violencia y el bloqueo como camino alterno.

En lugar de una defensa de una tercera vía, PRD, Morena y demás grupos de la llamada izquierda optaron por la fuerza del cerco al Senado o del apedreo de los congresos locales.

La simple aprobación de estos cambios genera la reactivación del concepto, perdido durante la desaceleración económica, del mexican moment.

Es comprensible que el propio gobierno federal anticipe que, con las modificaciones que ahora buscan concretarse con sus respectivas leyes secundarias, se podría crecer hasta 5.3 por ciento.

Pero cuando la misma esperanza existe de organismos tan independientes del gobierno priísta como el Fondo Monetario Internacional, algo debe haber de cierto en ello.

El primer barril de petróleo de una empresa privada tardará en llegar el tiempo que pase entre la inminente promulgación de la reforma constitucional, la aprobación de las leyes secundarias, la atracción de inversiones, su ejecución y su resultado. O lo que es lo mismo: es cuestión de años.

Pero la certeza de que esto va a ocurrir mueve la economía de una manera casi inmediata. Tan pronto como poder adjudicar algún crecimiento adicional al PIB del 2014 a los cambios legales aprobados este año que se va.

El cambio cualitativo en las expectativas de los analistas se podrá ver mañana, cuando el Banco de México dé a conocer la encuesta entre una treintena de grupos financieros privados mexicanos y extranjeros.

Se publica este jueves porque todos se van de vacaciones el viernes y no tiene sentido publicarlo después.

Ya con la reforma energética ratificada por los congresos locales y en la antesala de la publicación, seguro que esto se notará en las opiniones de los especialistas. Deberá tener algún impacto en la expectativa del crecimiento del próximo año, pero puede ser más notorio en la expectativa ya publicada del 2015.

La reacción más clara la podremos ver en la consulta abierta que se les hace sobre los factores que pueden impedir el crecimiento futuro de la economía.

Seguro que se mantendrán los componentes externos como los peores lastres. No podrá faltar el tema fiscal como uno de los pesos más claros que frenen la recuperación. Pero, a diferencia de lo visto durante años, aquella pregunta sobre la ausencia de reformas estructurales deberá prácticamente desaparecer del panorama.

La confianza de los analistas debería también pegar un brinco importante y marcar un camino de recuperación.

No hay que esperar un cambio radical en las opiniones, porque hay muchas circunstancias externas e internas que no lo permitirían. Pero lo ocurrido es definitivamente un punto de inflexión.

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