Respuestas eficaces al calentamiento global por parte de las sociedades humanas y la comunidad internacional implican profundos cambios tecnológicos, en la generación y uso de energía, estructura y dinámica de las ciudades, industria, transporte, agricultura, políticas forestales, políticas fiscales, patrones de consumo, e incluso en el orden geopolítico internacional. Por ello, dentro del estatuto de la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático, se signó el Acuerdo de París en 2015, donde las naciones se comprometieron a reducir emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) por medio de las llamadas Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDC, por sus siglas en inglés) que abarcan medidas en distintos sectores. Los compromisos deben revisarse al alza cada cinco años. En este contexto, anualmente se celebra una Cumbre o Convención de las Partes (COP). En 2021, toca la COP 26 que tendrá lugar en Glasgow, Escocia, las primeras dos semanas de noviembre. Se trata de un cónclave del más alto nivel –  donde se abordarán temas fundamentales para mitigar emisiones de GEI a la escala que exige la ciencia con la finalidad de evitar consecuencias catastróficas en el clima del planeta. El objetivo es impedir que la temperatura promedio de la tierra aumente más allá de 1.5 – 2.0°C. Para lograrlo, se requiere que las emisiones netas de GEI en el mundo lleguen a cero en el 2050, y se abatan en 45 – 50% para el 2030. Esto es una tarea colosal. Los grandes temas de la COP 26 incluyen nuevos compromisos de mayor ambición de reducción de emisiones, el financiamiento a países pobres para mitigación y adaptación al cambio climático, transparencia y monitoreo y brecha de emisiones, y mercado de carbono.

En este escenario, preocupa que el gobierno mexicano se haya convertido en un paria internacional en la materia. México presentó una nueva NDC (nuevo compromiso) en 2020, tal como lo exige el Acuerdo de París, pero que causó rechazo y escarnio en la comunidad internacional, ya que trata de defraudar a Naciones Unidas con cosas que nada tienen que ver con el Acuerdo de París. Esto, dado que el gobierno del presidente López es un infractor confeso que expresamente busca aumentar el uso de combustibles fósiles, construir una nueva refinería, bloquear las energías limpias, e incrementar las emisiones, en violación del propio Acuerdo de París, y de nuestras leyes de Cambio Climático, y de Transición Energética. El gobierno mexicano se justifica cínicamente, afirmando que México genera “muy pocas emisiones”, cuando que somos parte del G-20 de las economías más grandes del mundo. Más de 60 países se han sumado a compromisos más ambiciosos. Incluso China anunció que cancelaría el financiamiento a centrales de carbón. También, que sus emisiones tendrían llegarían a cero para el 2060.

En financiamiento, de manera ridícula, y a pesar de ser parte del G-20, México se comporta como una nación pobre y subdesarrollada; se cree Malawi, Cuba, Bangladesh, o Haití. ¡Exige financiamiento y donaciones a los países desarrollados! cuando evidentemente no califica para ello. En lo que toca a transparencia, en Glasgow se presentará el Emissions Gap Report, donde se evidenciaría a México como un país transgresor, y será puesto en el banquillo de los acusados. Es un estigma. Y en cuanto al mercado de carbono, México no tiene nada que decir, menos aún, cuando este gobierno ha destruido el mercado de Certificados de Energía Limpia desarrollado a partir de la Reforma Energética. Este, hubiera sido la base para un mercado de carbono, esencial para lograr eficiencia y minimización de costos en la reducción de emisiones.

Más aún, nuestro país ha sufrido un duro revés diplomático, al haber intentado la Cancillería mexicana boicotear la COP 26, convocando para ello a naciones latinoamericanas, que por supuesto, se negaron. Y se generó así un grave desencuentro con el Reino Unido, anfitrión de la COP 26. Fue otro desatino como el de CELAC, el agasajo a dictadores de Cuba y Venezuela, y el conflicto contra el BID. Salió el tiro por la culata. Argentina tomó la batuta de coordinación en el sub-continente. México perdió en un instante el liderazgo y el prestigio labrados durante muchos años. Qué vergüenza.

@g_quadri

Gabriel Quadri de la Torre

Ingeniero Civil y Economista

Verde en Serio

Político, ecologista liberal e investigador mexicano, ha fungido como funcionario público y activista en el sector privado. Fue candidato del partido Nueva Alianza a Presidente de México en las elecciones de 2012.

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