¿Ya ven? No debemos depender de los gringos para generar energía eléctrica. Tenemos que hacerlo todo aquí, con nuestra Comisión Federal de Electricidad. Sí, ya sabemos que hoy no puede, pero alguna vez fue potente y si todos los mexicanos ponen de su parte, volverá a ser una poderosa empresa estatal. 

¿Les suena? Es el metarrelato del gobierno federal y de los acólitos de Manuel Bartlett. 

Pero esa no es la conclusión; de hecho, ese es el problema. Empecemos con la premisa de la dependencia. La premisa es correcta si le agregan unos matices: no debemos depender de una sola fuente de generación de energía eléctrica. He ahí. No debemos depender ni de  una empresa privada texana ni de una hidroeléctrica estatal en Venezuela o una compañía privada o gubernamental en México. 

La premisa es: no debemos depender de una sola fuente. Hasta ahí estamos de acuerdo, ¿no? Si un proveedor nos trae el 50 por ciento del insumo y ese proveedor quiebra, se congela, entra en guerra o es obligado por su gobierno a no vendernos (sí, desde ayer y hasta el 28 de febrero ya estamos en ese supuesto), tenemos un problema mayúsculo con la mitad de nuestra producción. Cualquier empresario lo sabe. 

El camino ante la dependencia de un solo cliente o un solo proveedor es, siempre, diversificar. No sirve si en lugar de tener un solo proveedor poco fiable se toma la decisión de cambiarlo por otro o de producir en un solo lugar, pero que sea nuestro, lo que nos traía ese proveedor. 

A ver si se entiende: si falla el pescadero para un restaurante, ¿la opción es tener dos o tres adicionales o la opción es ir a pescar uno mismo? A Manuel Bartlett le gusta la segunda opción. El director de la CFE diría que sale más caro, pero así no nos ponen excusas y además como nos lo compramos caro a nosotros mismos, enriquecemos nuestro departamento de pescaderos, aunque empobrezcamos al restaurante. Si falta el pescado será porque falta nuestro pescado y no el de otro. 

El apagón que llegó y los apagones que vendrán en el resto del país nos ponen otra vez frente a nuestro espejo energético. No somos capaces de producir la energía que demandamos, dependemos en exceso de una sola fuente y el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, con Bartlett y Rocío Nahle como pivotes muy pero muy equivocados, pretende agravar la situación. Ya la había agravado, al cancelar proyectos de gas natural con privados en el país. Y la pretende empeorar al considerar que la CFE debe hacerlo todo. Que los mexicanos no dependan, en un 50 por ciento del gas de Texas, sino en un 100 por ciento de una sola empresa que produce sucio y caro. 

No, esa no es la conclusión. La conclusión es abrir las puertas y reconocer que si los apagones no han sido más graves es porque hay generación de energía complementaria, por mexicanos que han invertido en ello y a quienes quieren hacer a un lado. 

La conclusión no es fortalecer una sola empresa, sino a todo el sistema de producción energética en el país, con todas las fuentes posibles, todas las de CFE (tiene áreas potentes y admirables) y todas las privadas.

Fortalecer una sola empresa no sólo no es la conclusión sino que es precisamente el problema.

Ivabelle Arroyo

Politóloga

La Sopa

Ivabelle Arroyo Ulloa es politóloga y analista, con 24 años de trayectoria periodística. Es jurado del Premio Alemán de Periodismo Walter Reuter en México. Dirige una revista digital sobre política capitalina y escribe para medios jaliscienses.

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