Una caída superior a 80% en abril registrará la industria automotriz, y eso porque había ventas o transacciones en proceso, si no la caída hubiera sido mayor.

Cifra alarmante si consideramos que la industria automotriz, al igual que la construcción, se adelanta a los indicadores de la economía.

Un sector que ha enviado más de 20 cartas a las diferentes autoridades del gobierno federal, comenzando por el presidente Andrés Manuel López Obrador; la secretaria de Hacienda, que comanda Arturo Herrera, hasta llegar a la oficina de López-Gatell, solicitando sea declarada como industria prioritaria, dadas las condiciones y posición del sector para la economía.

Sin embargo, el silencio ha sido la constante de todas estas solicitudes de ayuda, al gremio que genera empleo a 2 millones de personas y cuya plantilla seguramente veremos, hacia finales de mayo, se estará adelgazando, de frente a la caída tan estrepitosa y falta de ayuda del gobierno. Todo parece que la única posibilidad de que este gremio viera una luz, sería vía el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien pudiera presionar al gobierno mexicano para reactivar de forma gradual al sector automotriz.

A cuyo gobierno también le urge reactivar su economía, de frente a los 30 millones de desempleos que ya tiene.

Se habla de que cuatro o cinco días antes de que el gobierno de Estados Unidos abra el sector, México debería de estar echando a andar plantas de refacciones, y algunas áreas más, a fin de cuentas, el vecino país necesita de autopartes mexicanas. En fin, habrá que esperar las decisiones del gobierno, que no parecen dar mucho resultado, pues se pierden 25,000 empleos diarios y no parece haber elementos que amortigüen el descalabro.

La magnitud y velocidad del colapso en la actividad económica es diferente a todo lo experimentado anteriormente. De ahí las medidas extremas que se deben tomar, vía deuda. Ésta es una crisis como ninguna otra, y existe una incertidumbre sustancial sobre su impacto en las vidas de las personas. Las calificadoras Standard & Poor’s, HR Ratings y Fitch han revisado a la baja la calificación crediticia del país dejándola a un escalón del grado de especulación y Moody’s a dos peldaños de perder el grado de inversión.

Pemex parece ser el foco a rescatar, cuando el dinero invertido en ella ya hubiera dado un respiro a la economía mexicana. Es urgente cambiar de estrategias, donde la Iniciativa Privada se vea como un aliado. De lo contrario, la caída será más que estrepitosa.

INDRE LIBERAN PRUEBAS DUDOSAS. Todo indica que al interior del Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (InDRE), al mando de Irma López Martínez, no ha actuado bajo los estatutos de honestidad que se esperaban del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Se lo digo porque liberaron ocho marcas para detectar la presencia del Covid-19, sin que éstas cumplan con los requisitos de calidad obligatorios.

De acuerdo con documentos que tenemos en nuestro poder, el organismo parte de la Secretaría de Salud, al mando de Jorge Alcocer Varela, aprobó temporalmente que las firmas Abalat, Roche y Gene2life distribuyan en los nosocomios del país pruebas que no son fidedignas, pues de acuerdo con las propias evaluaciones del InDRE, éstas carecen de elementos para garantizar la toma.

Además, en el sector se preguntan si la sombra de la corrupción empañará a la emergencia sanitaria, pues las empresas que fueron liberadas para la dispersión de estos insumos, cobran más de 1,700 pesos por unidad, mientras que otras firmas que aún esperan bandera de arranque por parte del instituto consideran costos hasta 50% más bajos.

Marielena Vega

Conductora

Salud, dinero y negocios

Socia Cofundadora, y conductora del programa de radio Salud, Dinero y amor. Programa de finanzas, negocios, economía y bienestar.