De viernes 9 a sábado 10 de abril de 2021, las autoridades mexicanas reportaron que las defunciones confirmadas por Covid-19 aumentaron de 207,020 a 209,212 mil, es decir: 2,192 muertes en un día. La explicación oficial de este incremento fue la siguiente: “…estamos pasando por una fase que nosotros denominamos cierres de información, entonces hay información que se ha venido acumulando y que sobretodo en el caso de las defunciones estamos en un proceso que denominamos proceso de dictaminación (…) Es importante que sepan que estas defunciones no se presentaron del día de ayer para hoy, estas defunciones son justo parte del proceso de la dictaminación y el 67 por ciento … corresponden al año 2020 … esto es porque son defunciones que no necesariamente tenían un resultado positivo Covid, una prueba confirmatoria por PCR o una prueba confirmatoria antigénica y que entonces pasan por un proceso de dictaminación, y cuando éstas son dictaminadas por un comité de expertos, pues entonces ya se les puede conferir como defunción por Covid…” (Versión estenográfica. Conferencia de prensa. Informe diario sobre coronavirus Covid-19 en México | Presidencia de la República. 11 de abril de 2020 http://www.gob.mx)

En la gráfica que acompaña a este texto se puede observar que ésta es la segunda vez en 390 días que se hace un cierre de información que afecta de manera importante el reporte diario. Si observamos en la línea naranja (reportadas) se observa un elevado incremento el 7 de septiembre de 2020 cuando se publicaron 3,012 muertes y, otro aumento igual de notorio el pasado 10 de abril de 2021. Sin embargo, en la tendencia de muertes ocurridas no hay ningún día en que el número de muertes por Covid-19 supere el límite de 1,350. La tendencia del reporte (naranja) muestra las variaciones de los fines de semana cuando el número de fallecidos por Covid-19 disminuye considerablemente; en contraste las defunciones confirmadas ocurridas (azul) muestran una tendencia suavizada y rezagada con respecto al día de reporte. De hecho, aunque se diga que el retraso en la confirmación es de 2 a 3 semanas, en base a lo observado en el reporte del 10 de abril, el rezago puede ser cercano un año. 

De las 1,448 muertes sucedidas en 2020 y añadidas el 10 de abril; 132 correspondían al mes de abril, 321 a mayo y 158 a junio del año pasado. En otras palabras, 42% de las defunciones confirmadas en 2020 “por dictamen de un comité de expertos” sucedieron hace más de 9 meses. La estadística de defunciones confirmadas por Covid-19 es dinámica y día con día incorpora nuevas defunciones ocurridas en 2020 que no fueron reportadas al culminar el año calendario: al 31 de diciembre se acumulaban 125,806 defunciones confirmadas y el 10 de abril la cifra aumentó a 140,452; en 100 días de 2021 hay 14,643 más muertes del año pasado, pero se desconoce cuántas más se añadirán en el corto o mediano plazo y hasta cuándo se dejará de hacer esta actualización (cierre de información). Al 9 de abril el número de muertes confirmadas, reportadas en 2021 pero ocurridas en 2020, aumentaba en promedio 133 por día, pero en un día, 10 de abril, se añadieron 1,448 (10.9 veces más que el número esperado). 

Aunque no puede ser aceptado, el retraso en la notificación de las defunciones confirmadas era entendible a inicios de la pandemia, pero después de un año resulta insostenible que se acumulen tantas defunciones sin dictaminar. A menos que éste sea el sistema de la nueva normalidad y haya desaparecido el sentido de la emergencia, el modelo de gestión de los datos de la epidemia resulta inadecuado y hasta cierto punto anticuado. Sin embargo, no es un asunto que se deba generalizar a todo el sistema de salud, ni sólo incriminar al componente no automatizado de la confirmación de defunciones.

Del total de muertes añadidas el 10 de abril, 90% corresponden al IMSS.

En 6 estados se concentran 80% de las defunciones agregadas el 10 de abril. (CDMX, Edo de México, Baja California, Chihuahua, Aguascalientes y Coahuila).

Contrario a lo que informa la autoridad, 58% de las muertes añadidas están vinculadas al proceso de dictaminación, pero el resto de las defunciones contaban con resultados positivos por laboratorio PCR 32%; prueba rápida de Antígeno 7% y 3% de ambos.

Pero, ¿son estos sesgos los que explican el rezago? o hay más asuntos que explorar. Las implicaciones de este tipo de rezagos abonan a la falta de credibilidad y transparencia de la gestión de datos en la pandemia, por lo tanto, tenemos que averiguar algunos porqués.

¿Por qué se concentra el rezago en el IMSS? 

Quizás porque se trata de una institución del sistema de salud que realiza sus funciones administrativas de manera centralizada y no como el resto del sistema que consolida datos de manera descentralizada. Además, el IMSS, con más presupuesto que el resto de las Instituciones ha registrado 32% de los casos positivos y 57% de las defunciones, lo cual arroja una razón de 16.3 muertes por cada 100 casos; 3.7 veces más alta que la reportada por la Secretaria de Salud. 

¿Por qué el rezago es mayor en la Ciudad de México?

La CDMX es la entidad que más recursos para la salud concentra en todo el país, pero a la vez es donde la epidemia ha cobrado el mayor número de víctimas. Uno de cada cuatro casos positivos en el país residen en la CDMX y una de cada 6.6 personas que fallecieron por Covid-19 también residían ahí. La tasa de mortalidad por Covid-19 es de 3.5 por 1000 habitantes y el riesgo de morir por esa causa es 2.1 veces más que el promedio nacional y 13 veces más que en Chiapas. Quizás por eso no debe resultar extraño que la elevada demanda de atención, también sea la entidad que presenta el mayor rezago en el registro de certificación de defunciones.

¿Por qué se retrasa el reporte de casos positivos reportados por laboratorio? 

Este es el tema más complicado de abordar pues en el periodo de la pandemia se han hecho dos cambios en el modo de confirmar defunciones, pero esto no necesariamente ha repercutido en la mejora de la oportunidad del reporte. En la actualidad se han examinado 6.3 millones de personas y solo 5% fueron mediante dictamen. Del resto, en 36% se empleó una prueba rápida y en 58% se aplicó la prueba de PCR.  Por lo mismo, no queda claro porqué los casos sospechosos se mantienen tanto tiempo sin ser modificada su condición, si el número de casos que se aprueban por dictamen son pocos. 

Los tres aspectos del proceso de gestión de datos de la pandemia que se afectan con el retraso son: el tiempo entre el momento en que los datos se actualizan en la base fuente y cuando se ponen a disposición de los consumidores de datos; el tiempo entre el momento en que se conoce un hecho y el momento en que está disponible para su uso; y, el grado en que es probable que los datos cambien con el tiempo (paso de sospechoso a negativo o positivo). Este último componente, también conocido como “información flotante” influye mucho en la percepción de la calidad de los datos y desalienta el uso y seguimiento de los datos por su baja confiabilidad. Sacrificar la oportunidad por la calidad es una práctica común en algunas oficinas de estadística en los países, pero cuando ni siquiera esto sucede porque los retrasos son por periodos largos, resulta un esfuerzo improductivo y costoso.

*El autor es Profesor de la Universidad de Washington.

rlozano@uw.edu

Twitter: @DrRafaelLozano