A pesar de que llovía, los tripulantes del SEAT Ibiza amarillo estacionado frente a un edificio de departamentos marcado con el número 127 de la calle de Pachuca, en la colonia Condesa, tenían abajo los vidrios. Eran las 5:15 de la tarde del viernes 28 y los tres jóvenes, después de comer algo, se irían de fiesta.

Justo en el cruce del Eje 2 Juan Escutia y la calle de Mazatlán hay un módulo de policía. Y a menos de una cuadra, en el Superama de Montes de Oca, también había uniformados. Eso no importó a los sicarios. El piloto, Jersaín Platsa Montes, y el copiloto, Antonio César Landín Alanís, murieron en el acto. Ismael Landín Olivares, quien ocupaba el asiento trasero, se debate entre la vida y la muerte.

Al principio, las autoridades supusieron que se trató de un asalto frustrado. Los testimonios de los testigos; sin embargo, coin­cidieron: dos hombres vestidos de negro descendieron de un auto y se colocaron a los costados del Ibiza. Los disparos contra los socios del despacho Lanton fueron directísimos. Primero al pecho. Después, en la frente. El caos que habían ocasionado los maestros y electricistas ese viernes, con su manifestación violenta frente a la Secretaría de Gobernación, había dejado exenta de tráfico vehicular a La Condesa. Aunque después del tiroteo, la zona fue tomada por patrullas y ambulancias, lo que alarmó a vecinos y clientes de los restaurantes cercanos.

Esta tragedia, inexorablemente, tendrá un cariz político. A la hora de los hechos, Elsa Mabel Landín, hermana de Ismael, daba la bienvenida a Beatriz Paredes Rangel, la presidenta nacional del PRI, quien llegaba a la Plaza de Armas de Aguascalientes, para encabezar un mitin de apoyo al candidato del tricolor a la gubernatura, Carlos Lozano.

Ella es Secretaria General del partido tricolor en aquella entidad gobernada por el PAN y ocupa el segundo lugar en la lista de candidatos plurinominales. Con seguridad estará en la próxima Legislatura local en una posición de privilegio, cedida a su tío, Héctor Hugo Olivares Ventura, quien hace unos meses compitió por la nominación con Lozano.

Ismael y Carlos Antonio, nietos de Enrique Olivares Santana, secretario de Gobernación en el sexenio de José López Portillo, son integrantes de una de las familias más reconocidas en Aguascalientes. No sólo por su peso político, sino por su opulencia y su capacidad de trabajo.

Después de perder la candidatura del PRI, Olivares Ventura se fue a Oaxaca, donde funge como delegado especial del Comité Ejecutivo Nacional. Regresó de aquella entidad para acompañar a sus sobrinas Elsa Mabel y Alejandra, hermana de Carlos Antonio. La primera dejó la campaña para estar con Ismael en el hospital. La segunda recibió las primeras condolencias por la muerte del joven abogado, quien egresó de la Universidad Iberoamericana y realizó estudios de posgrado en Nueva York.

El candidato Lozano de la Torre hizo una pausa en su gira de proselitismo, para dar el pésame a los padres del joven Landín Olivares.

Antes, públicamente lamentó ayer la agresión sufrida por jóvenes profesionistas de Aguascalientes a manos de la delincuencia organizada en la capital del país, y dijo que es otro de los signos de la violencia e ingobernabilidad en que está sumido el país.

Mailo, único sobreviviente del atentado del viernes en La Condesa, está grave. Sus padres, el pediatra Ismael Landín Miranda y Elsa Olivares Ventura están a su lado.

La evidencia disponible, efectivamente, establece que los nietos de Olivares Santana no tenían participación directa en las campañas electorales en curso. Habían decidido realizar carrera profesional en la ciudad de México, dedicados al litigio.

Sin embargo, existen señales ominosas para la campaña priísta en Aguascalientes.

A principios de mayo, fue asaltada la casa donde trabajan los estrategas electorales contratados por Lozano. Y apenas hace cinco días, un comando de seis encapuchados irrumpió en su casa de campaña. Éstos, después de golpear al vigilante y esposarlo, hicieron desmanes.

Los hechos también resultan una prueba de lo peligrosa que se ha vuelto esa zona de la delegación Cuauhtémoc, donde la inseguridad avanza rampante, a pesar de que el jefe de gobierno capitalino, Marcelo Ebrard, despacha allí, en el número 100 de la calle de Alfonso Reyes. Y su esposa, Mariagna Prats, ocupa un departamento en Avenida México 175, justo enfrente de uno de los vórtices del parque.

EFECTOS SECUNDARIOS

OLA VERDE. De manera simultánea a la ceremonia solemne que se realizaba al pie del Ángel de la Independencia, para exhumar los restos de los héroes de la patria, una fila de personas –casi todas portaban camisetas verdes– avanzaba sobre el Paseo de la Reforma. No se trataba de aficionados de la Selección Mexicana de Futbol, que ayer goleó a su similar de Gambia, sino de un cúmulo de ciudadanos colombianos radicados en México, que esperaban para votar en las presidenciales. Los que vestían de esmeralda eran simpatizante del candidato izquierdista, Antanas Mokus. Había más de 2,500 colombianos inscritos en la lista que aceptó la embajada.