El sector de las telecomunicaciones en México llegó al Primer Informe de Gobierno de la Cuarta Transformación totalmente deprimido.

Las telecomunicaciones están cabizbajas porque 2019 ha sido un año perdido. Llama la atención que un Presidente que ya gobernó la capital del país y que ha estado tantas veces en campaña, con tiempo suficiente para elaborar proyectos, y que las actuales autoridades sectoriales han estado toda la vida en el sector, sigan sin presentar una política pública digital integral.

El sector telecom está triste porque al segundo trimestre de 2019 el PIB de telecomunicaciones decreció 4.38% anual, al pasar de 452 mil 202 millones de pesos a 432 mil 394 mdp. Si el país tuvo un crecimiento cero, el sector de telecomunicaciones ya está en recesión, según la misma fuente que es el Inegi.

Al subsector de radio y televisión le fue todavía peor: la caída de su PIB anual fue de 10.81%. La afectación fue estructural porque todo el sector de información de medios masivos (incluidas publicaciones impresas, filmes, software, nube…) cayó 5% anual.

El valor de capitalización de los servicios de telecomunicaciones también está en caída. Las empresas que invierten, que sí instalan redes e infraestructura, sin lo cual no existirían servicios digitales de ninguna índole, que deben cumplir un complejo entramado regulatorio y resolver quejas de los usuarios, cada vez valen menos en el mercado de valores. Cerraron junio de 2019 con un valor de 709.4, cuando un año antes el valor era de 910.9. Son niveles de capitalización similares a los de 2009, cuando el mundo experimentó otra recesión económica, según cifras del Primer Informe, el Banco de México y la Bolsa Mexicana de Valores.

La inversión en telecomunicaciones también llegó deprimida al mensaje presidencial 8.79%. El sector cerró 2018 con una inversión de 57 mil 775.7 millones de pesos vs. 63 mil 347.9 mdp en 2017. No todo es culpa de la 4T; la inversión en telecomunicaciones tuvo altibajos durante el sexenio pasado. Varios advertimos que la nueva regulación derivada de la reforma constitucional de 2013 no creaba incentivos a la inversión, lo cual ya está demostrado empíricamente con las cifras del Primer Informe. La pregunta es ¿cómo la 4T va a reactivar los niveles de inversión de años neoliberales como 2012 (94,248.3 mdp) o 2016 (86,705.1 mdp)?

Los ingresos sectoriales también bajaron. Según datos del Banco de Información de Telecomunicaciones del IFT, durante 2018 los ingresos totales del sector fueron al alza, pero en enero-marzo de 2019 se redujeron 14% con respecto al trimestre anterior y 3.28% anual.

Otro dato que apesumbra aún más el estado de ánimo de la industria es la preocupante caída en el número de usuarios de Internet en negocios. El 2018 concluyó con 9.9 millones de usuarios de Internet en negocios, un desplome de 16.33% con respecto a los 11.8 millones de usuarios de la red en negocios en 2017. ¿Hay menos empresas? ¿Se ha caído el empleo? ¿Las compañías son más eficientes y requieren menos personal?

Recordemos que el artículo décimo cuarto transitorio de la reforma en materia de telecomunicaciones todavía dice que la política de inclusión digital universal tendrá la meta de que 85% de todas las pymes cuenten con acceso a Internet de alta velocidad. Un documento de trabajo de la Subsecretaría de Comunicaciones de la SCT dice que las “políticas públicas que promuevan la cobertura, el acceso y el uso de tecnologías de telecomunicaciones y radiodifusión, incluyendo las de banda ancha e Internet, en condiciones alcanzables por la mayoría de la población, [tendrán] énfasis en grupos prioritarios y vulnerables y en las micro, pequeñas y medianas empresas”. Ese mismo diagnóstico de la Subsecretaría reconoce que sólo 19% de las unidades económicas cuentan con acceso a Internet, y en las empresas más pequeñas, con 10 o menos empleados, el porcentaje se reduce a 15.8%.

Quisiera detenerme, para que todas estas cifras no hicieran necesaria una medicación antidepresiva urgente del sector. Pero tengo otros datos del BIT del IFT. Las líneas móviles se deslizaron a la baja. El 2018 cerró con 120.1 millones de líneas móviles, pero en marzo de 2019 disminuyeron a 118.6 millones, una pérdida de 1.27% de líneas celulares. Los accesos a Internet móvil también se contrajeron marginalmente 0.3%, de 88.3 a 88 millones de líneas de banda ancha móvil.

No preocupa la desconexión de líneas o que los operadores hayan dejado de vender; preocupa que menos líneas móviles podría significar menos mexicanos que ejercen su derecho de acceso a las Tecnologías de la Información y la Comunicación, a las oportunidades que ofrece Internet y a una infinidad de servicios relevantes para ellos.

Adicionalmente, en el primer trimestre de 2019 las suscripciones a banda ancha fija no decrecieron pero sí se estancaron en 18.6 millones.

Por si todos estos datos no fueran suficientes para entristecer a la industria, surge un trastorno adicional: el Presidente AMLO anunció su empresa CFE Telecomunicaciones e Internet para Todos, la cual conectará 13 mil 500 Centros Integradores de Servicios y 166 mil comunidades y pueblos marginados del país. Aunque posee un objetivo social loable, la concepción y existencia mismas de esa nueva empresa (que ya obtuvo el título de concesión única para uso público sin fines de lucro) corrobora la poca confianza de la 4T en el sector de telecomunicaciones.

No es de celebrar que un sector que contribuye directamente al ejercicio de varios derechos fundamentales, y que hace posible la productividad de muchas otras industrias, se muestre deprimida. Unas píldoras de motivación a través de políticas públicas, estímulos a la inversión, confianza en cerrar la brecha digital y optimismo en la certidumbre jurídica podrían reactivar el sector. Sin olvidar que la depresión es un círculo vicioso que se alimenta de sus propias miserias.

Twitter: @beltmondi

Jorge Bravo

Analista de medios y telecomunicaciones y académico de la UNAM

En comunicación

Estudio los medios de comunicación, nuevas tecnologías, telecomunicaciones, comunicación política y periodismo. Autor del libro El presidencialismo mediático. Medios y poder durante el gobierno de Vicente