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¿Alguna vez le has mentido a tu pareja sobre dinero?
Si uno oculta una deuda o una pérdida en inversiones al otro, se vuelve un problema grave porque afecta el proyecto de vida que están construyendo los dos
Mi abuela siempre me decía que la base de una relación en pareja es la confianza. Cuando ésta se pierde, todo lo demás se empieza a venir abajo. Y es muy difícil de recuperar, porque requiere renovar el compromiso de ambos. Los dos necesitan entender que las mentiras y las justificaciones no deben tener cabida alguna en la relación. Recordemos que vivir en pareja no es nada más compartirnos con el otro, es también construir un plan de vida juntos. Es apoyarnos y saber que, si pasa algo, podremos contar con él (o ella).
El dinero, nos guste o no, es un tema muy sensible porque lo necesitamos para todo en la vida: desde cubrir nuestras necesidades básicas como alimentos, ropa, vivienda o transporte, hasta para lograr proyectos de mediano y largo plazos. Entonces, si uno gasta de más, si uno oculta una deuda o una pérdida en inversiones al otro, se vuelve un problema grave porque afecta el proyecto de vida que están construyendo los dos.
En mi caso, ambos sabemos lo que tenemos y tomamos las decisiones de dinero juntos. Nos sentamos a platicar acerca de nuestras prioridades y hacemos un plan de gasto, respetando cierta independencia (presupuestamos un monto para gastos personales/individuales que no requieren rendir cuentas al otro). Esto a su vez nos ha permitido, incluso, fortalecer la confianza y la complicidad entre los dos.
Conozco, sin embargo, muchísimos matrimonios que no se manejan así, incluso dentro de mi propia familia. Algunos se ocultan ingresos extraordinarios como bonos, otros sacan una tarjeta de crédito a su nombre y se endeudan sin que el otro lo sepa y otros jamás hablan de dinero salvo cuando algo explota. En fin, hay historias innumerables que siempre terminan en problemas.
Hablar de dinero con la pareja en ocasiones no es sencillo, pero es fundamental. En ese sentido, vale la pena hacernos las siguientes preguntas:
1. ¿En qué momento, cuando iniciamos una relación, tenemos que revelar a la pareja asuntos importantes de dinero, como por ejemplo, una situación de sobreendeudamiento?
Creo que esto se debe hablar tan pronto como la relación se empiece a volver seria. Posiblemente cuando surja la idea —o el deseo— de irse a vivir juntos. Porque entonces las cosas que le pasan a uno terminan por afectar también al otro. Si uno se enferma, el otro tendrá, de alguna manera, que cuidarlo. Si a uno lo empiezan a acosar los cobradores, el otro también lo sufrirá.
Sin embargo, hay ciertas cosas que involucran dinero, que deben hablarse desde el principio de una relación. Por ejemplo, si salimos al teatro y a cenar, ¿vamos a dividir la cuenta entre los dos?
2. ¿Cómo manejan el dinero entre los dos?
Hay muchas fórmulas que pueden resultar. Pueden ser cuentas separadas y ambos aportar para los gastos del hogar (y para metas futuras como retiro o viajes) en proporción a sus ingresos. O pueden juntarlo todo en una cuenta conjunta y manejarse desde ahí. Como les sea más cómodo a los dos.
La idea principal, sin embargo, es que las decisiones financieras se toman juntos. Es importante sentarse por lo menos una vez al mes a decidir cómo se va a distribuir el dinero que llega: cuánto para las prioridades de ambos, cuánto para la renta o hipoteca, cuánto para el supermercado o para diversiones, etcétera.
Hay personas que tienen una regla en casa: cualquier compra mayor a cierta cantidad —por ejemplo 2,000 pesos— lo deben hablar entre los dos. Hay otros que simplemente separan, en su presupuesto, una cantidad para gasto discrecional de cada uno, del cual no se tiene que rendir cuentas. Lo más importante es ponerse de acuerdo y encontrar una fórmula que les funcione.
3. ¿Alguna vez le has ocultado información financiera a tu pareja? ¿Le has mentido, aunque sean cosas pequeñas?
En este sentido, hay que poner todo en contexto. Un amigo llevaba años viviendo con su novia y estuvo ahorrando, sin decirle, para comprarle un anillo de compromiso y proponerle matrimonio. Pero lo hizo con la parte de su gasto discrecional. No desvió fondos comunes, ni utilizó el dinero etiquetado para otras cosas. Tampoco se endeudó. Entonces, desde mi punto de vista, no es un engaño.
Hay otras personas, sin embargo, que mienten descaradamente sobre las finanzas familiares o que tienen una tarjeta de crédito que el otro desconoce. Estas cosas, cuando salen a la luz, representan un abuso de confianza o incluso una traición.
Si sientes que has ocultado cosas a tu pareja, quizá sea importante dar un paso y hablarlo. Seguramente le harás daño, pero será mucho menor que si dejas que las cosas continúen.
Te invito a visitar mi página: http://www.PlaneaTusFinanzas.com, el lugar para hablar y reflexionar sobre finanzas personales.
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