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Opinión

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Al filo de la navaja

La Guerra en Ucrania no tiene para cuando terminar, lo que ha venido agravar las presiones en los precios de granos y energéticos

Sin duda hoy la economía global, y en consecuencia la nuestra, se encuentra en un momento muy complicado, en donde las presiones inflacionarias están afectando fuertemente los bolsillos de la población, razón por la cual los bancos centrales tienen que actuar rápido para intentar controlarla, pero donde al mismo tiempo, el subir demasiado las tasas de interés nos puede llevar a una recesión profunda, donde evidentemente ningún país quiere estar y que también tiene un efecto sumamente negativo. La combinación de estos dos factores se llama estanflación.

Ya hemos comentado en este mismo espacio en otras ocasiones, que en la crisis subprime del 2008, el problema se encontraba localizado en el sector financiero, donde tasas de interés excesivamente bajas impulsaron compras de activos de alto riesgo, que empaquetados por el sector financiero se colocaban como si fueran activos seguros con rendimientos atractivos.

Al estallar la burbuja, lo que hicieron los Bancos Centrales fue proveer de liquidez a los mercados para asegurarse que siguieran funcionando adecuadamente. Finalmente todo se resolvió a través de una política monetaria laxa.

En el caso de la pandemia se aplicó el mismo tratamiento. Ante la desaceleración de la economía, los bancos centrales decidieron bajar tasas de interés en el mercado e inyectar cantidades impresionantes de liquidez a fin de reactivar el consumo y por ende el crecimiento económico.

El problema fue que gran parte de esos recursos no llegaron a la población de a pie, que en muchos casos estaban perdiendo sus empleos debido a la contracción económica global, por lo que éstos recursos más bien se canalizaron a los mercados a través de fondos de inversión que los utilizaron para especular, y en donde vimos a las bolsas accionarias subir como la espuma, y muchas materias primas hacer los mismo. Tal es el caso de las cotizaciones de los granos y energéticos.

Sin embargo, este no fue el problema principal. Ante los cierres de la economía global por la pandemia se generaron diversas disrupciones en las cadenas productivas, es decir, se dejaron de producir diversos productos, donde al momento de reabrir las economías la oferta resulto ser menor que la demanda y esto vino a presionar los precios de manera importante, generándose así fuertes presiones inflacionarias.

Ante este escenario, de nueva cuenta, los bancos centrales están utilizando la política monetaria como solución a las presiones inflacionarias buscando restringir la liquidez del mercado dejando de inyectar recursos por un lado, y por el otro, elevando sus tasas de interés, buscando controlar la inflación, la cual al principio consideraban era un evento transitorio y hoy viendo que no lo es han tenido que actuar de manera más agresiva, con el riesgo de que se les pase la dosis del tratamiento y lleven a la economía global a una recesión profunda sin que se hayan controlado las presiones inflacionarias, que es justamente lo que le ha preocupado a los mercados financieros en fechas recientes.

Por lo pronto, los principales índices bursátiles se han desplomado. Al cierre del viernes pasado, el índice S&P 500 se quedó a nada de entrar en una tendencia bajista (Bear market), pero sin que nada evitará que sumara siete semanas consecutivas a la baja, lo que la convierte en la peor racha desde el 2001. De hecho, los principales índices acumulan perdidas de dos dígitos en lo que va del año.

Mientras tanto, la Fed subió en 75 puntos base su tasa de referencia el pasado miércoles y su Presidente, el señor Jerome Powell, dijo que muy probablemente harán lo propio en su reunión del mes entrante, siendo una forma de reconocer su error de percepción al pensar que la inflación era un efecto transitorio. Varios bancos centrales siguieron su ejemplo. Habrá que ver en cuanto sube la tasa el Banco de México en su próxima reunión.

Y para aderezar todo lo anterior, la Guerra en Ucrania no tiene para cuando terminar, lo que ha venido agravar las presiones en los precios de granos y energéticos.

Hoy, los bancos centrales se encuentran en el filo de la navaja para acertar la dosis a fin de controlar la inflación y evitar una recesión profunda.

aga@gamaa.com.mx

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