El uso de abonos verdes y cultivos de cobertura se está extendiendo, al ser considerados como opciones para reducir la cantidad de fertilizantes y herbicidas necesarios en la agricultura y ganadería, aportando importantes beneficios económicos y ambientales.

Éstos se emplean ya de manera común en países con recursos limitados como Cuba e incluso en otros con abundancia de petróleo, como Venezuela, por mencionar casos destacados.

Los precios que han adquirido los fertilizantes químicos los hacen onerosos o hasta inaccesibles al pequeño productor. Su uso excesivo, por otra parte, es una de las causas de que en muchas regiones agrícolas y ganaderas se presenten problemas de degradación de suelos, ineficiencia en la asimilación de nutrientes y reducción de la población de microorganismos del suelo.

Existen dos tipos de cultivos dedicados a proteger y mejorar el suelo. En primer lugar, los abonos verdes son reincorporados totalmente al suelo en fresco, con lo que mejoran la fertilidad del suelo y su estructura. Reducen así o eliminan la cantidad de fertilizante químico necesario, sin afectar la producción del cultivo al que apoyan.

Destacan en este grupo leguminosas como la crotalaria (crotalaria júncea), frijol terciopelo (mucuna pruriens) y dolicos (dolichos lablab), que han dado muy buenos resultados, aplicados en rotación, sucesión o alternancia con el cultivo principal.

Los cultivos de cobertura tienen la característica de reducir la erosión y ayudar en el control de malezas, cubriendo el suelo entre hileras de árboles cultivados, ya sean frutales, maderables o para agrocombustibles.

Para este propósito se recomienda emplear pastos, leguminosas o preferentemente mezclas de ellas, buscando su aprovechamiento como forraje, cortado o pastoreado, para obtener así aún mayores beneficios.

Ambas tecnologías son opciones que ofrecen muchas ventajas a productores pequeños y medianos, pues son rentables y ayudan a proteger sus recursos para beneficio propio y de todo el mundo.

Estas opciones se deben adaptar, validar y mejorar para luego transferirlas a los productores pequeños, quienes son los que más podrán aprovechar las bondades de este tipo de tecnologías.

En los Centros de Desarrollo Tecnológico de FIRA se cuenta con la tecnología para aplicar esta práctica de conservación y mejoramiento de suelos.

*Beltario Vázquez Aguilar es promotor en el Centro de Desarrollo Tecnológico La Noria. La opinión es del autor y no coincide necesariamente con el punto de vista oficial de FIRA.

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