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AMLO, la decisión

El presidente de México tiene que tomar una decisión que marcará su lugar en la historia nacional.
Es una decisión que deberá tomar frente a dos crisis siamesas, la sanitaria y la económica, ambas devastadoras.
La crisis del coronavirus es una crisis global y ha azotado a todos los mercados del planeta.
Sus efectos han sido en el doble plano: en la salud y en la economía. Y México no está siendo la excepción. Los mercados de capitales y cambiarios reflejan un sentimiento que está pasando del miedo al terror.
La oleada roja parece no tener piso para el precio del petróleo, ni techo para la cotización del peso frente al dólar.
Además, ésta doble crisis toma a México en un momento crucial con el reciente cambio de gobierno y el consecuente cambio de modelo económico, que en su primer año de ejercicio registra una contracción de 0.1% en la tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB).
Frente a los severos impactos en los mercados y el precio del petróleo, los pronósticos de crecimiento de importantes firmas financieras anticipan que la economía mexicana se contraerá entre 2 y 4% al cierre del 2020.
Se cumplirían dos años de contracción económica, en caso de cumplirse.
En el mundo la respuesta para achatar la curva de contagio del coronavirus está marcada por la reacción rápida o tardía de los gobiernos, para enfrentar con liderazgo el paro obligatorio de actividades y para tomar las medidas fiscales respectivas.
Cuando está por estallar en México con toda su virulencia la pandemia mundial del coronavirus el presidente Andrés Manuel López Obrador ha rechazado lo que están haciendo en otros países, detener la actividad económica y cerrar sus fronteras. Argumenta que busca proteger la economía de los más pobres, los que viven al día. Y al mismo tiempo ha rechazado ser ejemplo para seguir las medidas sanitarias básicas y evitar las concentraciones masivas.
Por el contrario, ha hablado en términos de fe y hasta de suerte.
El presidente de México aduce que no quiere provocar pánico entre la población y ha dicho que busca diferenciarse del ex presidente Felipe Calderón, a quién ha criticado porque desde su perspectiva exageró en las medidas que tomó para enfrentar la epidemia del AH1N1. En paralelo, la difícil circunstancia económica ha llevado a que la Iniciativa Privada, desde la Coparmex, de Gustavo de Hoyos, el CCE, de Carlos Salazar, el Consejo Mexicano de Negocios, de Antonio del Valle, la Concamin, de Francisco Cervantes, y la Canacintra, de Enoch Castellanos, entre otras, pidan a coro que el gobierno dé un viraje en su política energética, reinicie las rondas petroleras y mantenga la apertura a la Inversión Privada nacional e internacional en el sector energético.
El talón de Aquiles para la economía mexicana, dicen los analistas, es Petróleos Mexicanos.
En el 82 aniversario de la expropiación petrolera, en un evento en el que se reunieron más de 1,000 personas, el jefe del Ejecutivo dijo que respetará los contratos otorgados a las empresas con la reforma energética.
“Pero eso sí —remató—, que se oiga fuerte: ya se terminó el periodo privatizador. Nunca más esa pesadilla”.
De los análisis económicos, el denominador común, es que el gobierno mexicano ha apostado su destino al de Pemex. Es decir, al proclamar un modelo energético de soberanía nacional con inyecciones de capital gubernamental, la calificación de riesgo de la economía mexicana está en riesgo.
Aunque hasta ahora parece que el presidente de México ya tomó la decisión, todavía falta ver si, en lo más grave de las crisis que ya asomaron su rostro, cambia o no de rumbo.
Atisbos
EXHORTO.- El gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, conminó a través de un video que subió a las redes, a alrededor de 400 personas que en dos vuelos charter viajaron a Vail, Colorado, EU y que regresaron contagiadas con el coronavirus que se reporten con la autoridad sanitaria y que se aíslen. Actúen con responsabilidad, les pidió.

