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A Eruviel tapando y con Del Mazo fintando
Don Fernando Marcos, quien fuera, entre otras actividades en las que destacó, cronista de futbol en su gran catálogo de dichos y refranes con el que adornaba las narraciones futboleras tenía uno que al iniciar esta colaboración viene a mi memoria: Más vale ser historiador que profeta .
La frase viene al caso porque el pasado viernes, luego de leer a los más destacados comentaristas políticos de los diarios nacionales, me quedé con la idea de que Alfredo del Mazo era el aspirante al que el PRI ungiría con la candidatura a la gubenatura del estado que ya gobernaron su abuelo, su padre y que gobierna su primo -ahora más lejano que nunca-: Enrique Peña Nieto.
Estas características: linaje y parentesco, aunadas al, aparente, mejor posicionamiento en las encuestas del alcalde de Huixquilucan generaron la percepción en los fallidos vaticinadores y, por ende, en sus lectores que nos fuimos con la finta. (Este textoservidor que no pierde las esperanzas de convertirse algún día en el publicista de un candidato a un cargo de elección ya había inventado un par de frases para la campaña publicitaria de Alfredo III: A Dios rogando y por Del Mazo votando . Si quieres el bien de tu casa, vota por Del Mazo Maza ).
Mucho se ha especulado sobre los motivos por los que Peña Nieto decidió que su posible sucesor fuera Eruviel Ávila Villegas, el primer candidato priísta en décadas no surgido del Grupo Atlacomulco, y que si en la decisión influyó la sugerencia de Carlos Salinas de Gortari.
También se dijo que la maestra Elba Esther Gordillo en su carácter de jefa máxima de Nueva Alianza, partido coaligado al PRI en esta candidatura, había recomendado -y sus recomendaciones son órdenes- a Eruviel. En lo particular no creo en esta última interpretación. La Maestra se encuentra muy ocupada -iba yo a escribir enseñando, pero mejor escribo aprendiendo- a leer con sus nietos, como bien lo sabe cualquiera que haya visto los anuncios en la tele. (Según los últimos reportes que tengo ya puede leer epidemiológico de corridito).
No nos hagamos bolas: Enrique Peña Nieto eligió a Eruviel Ávila Villegas porque era, es, la mejor carta de las cinco que constituyeron la baraja mexiquense para el juego sucesorio. Ganar dos veces la alcaldía -una vez al PRD y otra al PAN- de Ecatepec, el municipio con mayor número de habitantes del país no es poca cosa.
En una buena o mala elección del aspirante a sucederlo, el hoy esposo de La Gaviota se jugaba su largamente anhelado futuro presidencial. Por eso antepuso las posibilidades reales políticas a la amistad, parentesco, linaje e intereses de grupo. Desde mi punto de vista eligió bien.
A los que han dicho que el mexiquense operó su sucesión de manera ensarapada al estilo del viejo PRI, les digo que éste -el viejo partido tricolor- no existe como tampoco hay un nuevo PRI. Existe, prevalece, continúa con vida el PRI de siempre y en su naturaleza está la simulación y la componenda.
Ahora, si se trata de buscarle ruido al chicharrón y dar una explicación original sobre los motivos que generaron el nombramiento de Ávila sobre el de los otros cuatro aspirantes de manera especial en relación con Alfredo del Mazo, de mi fábrica casera de hipótesis, inferencias y similares extraigo la siguiente: Todo se circunscribe al concepto acuñado por nuestro director editorial Luis Miguel González: la caritocracia.
La caritocracia es el gobierno ejercido por esa nueva generación de políticos guapos de la cual Peña Nieto es el más emblemático y a la que también pertenece, por méritos propios a juicio de mi mujer que es la única opinión femenina que en este momento tengo a la mano, el edil del municipio donde se dio el penoso caso de la niña Paulette. Por cuestiones de vanidad, el Góber Bizcocho hizo a un lado la candidatura de Del Mazo, pues en caso de que la voluntad de los mexiquenses lo llevara a las urnas le disputaría a su antecesor el título con el que pasará a la historia: El Gobernador del Estado de México más guapo de todos los tiempos.
La casa chica del Senado
Tal parece que una característica de cualquier consultorio médico que se respete es que en su sala de espera siempre haya revistas atrasadas.
El pasado enero fui a consulta con el urólogo. (Un urólogo, ya lo sabes lector pero te lo recuerdo, es un profesional de la medicina que te la toca con asco, te la mira con desprecio y te cobra como si te la hubiera besado).
En la sala de espera del especialista encontré una revista atrasada donde leí que el 10 de abril del 2010 era la fecha programada para que quedara terminado el nuevo edificio del Senado para ser inaugurado en el marco del Bicentenario de la Independencia.
Obviamente, el edificio que albergará a la denominada Cámara Alta no ha entrado en funciones aún y, según lo que leí el pasado jueves en el periódico Excelsior, será hasta el próximo mes de mayo cuando se concluya la construcción de la sede legislativa. Esta lectura me hizo recordar la anterior realizada en la antesala del médico que, utilizando el mismo método con el que se designan candidatos políticos: el dedazo, examina la próstata (un amigo al que su médico le diagnóstico este órgano glandular inflamado le pidió le diera una segunda opinión valiéndose del dedo meñique). Recordaba yo parte del título de la reseña, la cual puse en el buscador del Internet y así di con el reportaje titulado: El nuevo Senado: derroche palaciego , firmado por José Gil Olmos, fechado en abril del 2009.
Trascribiré aquí algunos párrafos de la entrevista que Gil Olmos le hiciera al Senador panista José González Morfín: El costo inicial de la obra se calculó en 1,700 millones de pesos (...) En total se construirán 55,558 metros cuadrados. (...) La edificación tendrá tres estacionamientos subterráneos para 922 autos. (...) El salón de sesiones se ubicará tomando como eje el asta bandera. La construcción será ovalada y constará de cuatro niveles; a un lado se ubicará el hemiciclo de seis pisos que alojará las 128 oficinas de los legisladores; en el otro extremo quedará una torre de 16 pisos con helipuerto, donde estarán las oficinas administrativas y las de las comisiones legislativas. El complejo arquitectónico también incluirá un edificio de tres niveles para comedores, otro de dos niveles para órganos de gobierno, dos sótanos para bodegas y cuartos de máquina y un edificio más de tres pisos para oficinas .
Lo anterior contrasta con lo que leí en el citado diario el pasado 24 del presente: Con un sexto retraso en la fecha de inauguración, la nueva sede del Senado, se convierte en un dolor de cabeza para los legisladores, pues a pesar de haberse invertido 2,300 millones de pesos en su construcción, el espacio es insuficiente para 2,100 empleados . (Divida usted 2,100 entre 128 y verá que por cada Senador hay entre 16 y 17 empleados que además no los consideraron cuando diseñaron su nueva sede).
Por cierto, a una semana de que venciera la sexta promesa de entrega del edificio, el entrevistado por Gil Olmos, González Morfín, renunció al Comité Técnico de Supervisión de la Construcción de la Nueva Sede que él presidía.
Lo suplirá Fernando Castro, quien si se aplica a sus labores supervisoras sufrirá lo que sufre un trabajador que se embarca con un crédito del Infonavit para hacerse de una casa de interés social que le entregan tarde y en malas condiciones: Oiga arquitecto vengo por lo del techo de mi casa. ¿Qué tiene el techo? Pues quiero uno.
Oí por ahí
Tengo un sobrino, biólogo marino, que se encontraba en un congreso en Japón el día del terrible terremoto. La semana pasada regresó, hablé por teléfono con él: ¿Cómo estás? Bien, contento de estar de regreso. ¿En dónde te agarró el temblor? En las rodillas.