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Opinión

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Los 7 pecados capitales, Avaricia

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Luis Bartolini Esparza | Columna invitada

Luis Bartolini Esparza

“La avaricia lo pierde todo por quererlo todo”, Jean de La Fontaine

Tema esencialmente religioso, y que en sus orígenes sumaba 8 dentro de la lista de los llamados pecados capitales, calificados así porque se consideraba que a su vez eran causa de otros tantos y por ello la locución capitis o cabeza; entendiéndose como pecado aquello que se aparta de lo recto y justo o que falta a lo que es debido. Finalmente, el octavo pecado se excluyó; era la tristeza, pero entendida en el exceso de aquella pobreza o miseria espiritual extrema contraria a las enseñanzas cristianas. Básicamente, se eliminó al pensarse que ya de por sí su sufrimiento era suficiente para el que la padecía como para ser adicionalmente penada. En el siglo VI el papa Gregorio Magno eliminó la tristeza como pecado capital, quedando solamente los 7 restantes, criterio igualmente compartido por uno de los padres de la Iglesia, Santo Tomás de Aquino. Algunos de ellos sobresalen al entenderse como mayormente trascendentes o esencialmente generadores de los demás, sin embargo, para efecto de estas ideas que comparto, iré en el orden más básico y alfabéticamente, el primero es Avaricia.

Ejemplos podemos citar cientos de ellos, incluso de temporada, como es el famoso caso del cuento navideño de Charles Dickens, su inolvidable personaje Ebenezer Scrooge y su ineludible cita con los fantasmas del pasado, presente y futuro; pero en realidad, no es necesario acudir a la literatura clásica y basta sólo con leer las noticias para encontrar múltiples casos en los que las personas pierden todo por desear riquezas que no cuentan con un sustento o que realmente no han sido ganadas pero sí recibidas. Por lo mismo, esto no es privativo de nuestro país, aunque ciertas condiciones de ignorancia, incertidumbre, impunidad y falta de honestidad generalizada facilitan la multiplicación de la conducta.

A nivel global, destacan casos como el de Bernie Madoff (USA) prestigiado financiero de NY que a través de fondos de inversión captaba recursos del público, ofreciendo altos rendimientos bajo un modelo que fue sostenible durante aproximadamente 20 años hasta colapsar en 2008 (con la crisis financiera). El monto defraudado se estima en más de USD$65 mil millones, a miles de clientes institucionales (bancos, aseguradoras, fondos) y patrimoniales (incluso pequeños ahorradores) ubicados en todo el mundo. Condenado a 150 años de prisión y fallecido en reclusión en 2021. Otro de los casos relevantes a mencionar es el de Allen Stanford que igualmente, a través de diversos fondos de inversión y un banco en Antigua, implementó una operación con esquema piramidal, ofreciendo altos rendimientos y desviando los recursos depositados a otros proyectos, colapsando en 2009 y afectando también a miles de inversionistas en diferentes países por alrededor de USD$7 mil millones. Condenado a 110 años de prisión. Y lamentablemente, la lista puede ser muy larga y considerar también, los recientes casos del mundo cripto con FTX con Sam Bankman-Fried (Cripto Exchange 2022, USD$8 mil millones) o en Argentina, el rug-pull del token LIBRA (Kelsier Ventures-Hyden Davis) que minutos después de su lanzamiento, creció extraordinariamente en valor y tras una venta masiva (insider) de las posiciones fundadoras, les generó un retiro de aprox. USD$87 millones, en perjuicio de todos los demás inversionistas.

En México, desafortunadamente también han sido frecuentes las estafas masivas de esta naturaleza y van desde esquemas más básicos como la Flor de la Abundancia o uno todavía más antiguo para “producir” unos fermentados lácteos (estafa de los quesitos de Gilbert van Erpe conocida como Madame Gil, $15 millones de Euros en México, Chile y Perú) que supuestamente, serían utilizados en una fábrica para elaborar cosméticos, y en donde las víctimas compraban la “materia prima”, elaboraban los quesitos y la misma empresa que les promovía la inversión en tan industriosa actividad, se los recompraba a un precio superior, generándoles jugosas ganancias. Obvio, esas artesanías no tenían valor ni función alguna, y en determinado momento se suspendió la “recompra” afectando a miles de personas en la recuperación de sus inversiones y llenando sendas bolsas de basura en los 3 países. Pero regresando a los esquemas con un poco más de tinte financiero, hay ejemplos con cajas de ahorro, fondos de inversión sencillos (captación y colocación crediticia) o más complejos (inversión en capital emprendedor, criptoactivos, derechos de copropiedad inmobiliaria, etc.), destacándose a guisa de ejemplo, por lo reciente de su acontecer el caso de Asesores Jurídicos Profesionales (AJP, Luis Oswaldo Espinoza Marín, 2022, Guadalajara, Jalisco, entre $1,500 y $2,000 millones de pesos, aprox. 1,300 defraudados), que pagaba rendimientos sobre “inversión” de más del 2% mensual cuadruplicando los intereses que en su momento pagaba el mercado financiero formal, y supuestamente destinando los recursos recibidos a la compra de bienes inmuebles y préstamos especializados. Cuando el fraude se descubre, Espinoza Marín confiesa su fraude piramidal en un video que publica en redes sociales y se suicida previo a que la policía ingreses a su domicilio.

Todo lo anterior, constituye una generosa oferta literaria, ideal para la escritura de novelas o guiones de películas y series, pero que haciendo a un lado la fantasía, comparten varios factores comunes. Uno o varios victimarios que, en forma simple o detallada, idean y maquinan el vehículo, los fines, las reglas, los argumentos de venta, la imagen mercadotécnica, segmento al que va dirigida o nicho de mercado y en general, todos los elementos que se requieren para llevar el plan hasta su exitosa implementación. ¿Saben lo que están haciendo? ¿entienden las consecuencias lo que están diseñando? lo más probable es que la respuesta en ambos casos sea: Sí. La poderosa tentación que los motiva es conseguir importantes cantidades de dinero en forma rápida y con la menor cantidad de esfuerzo. El DLE define como “Avaricia. Afán desmedido de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas”, ¿no importa que sea quitándoselas a otros?; no mucho, porque no es a punta de pistola, con algunas mentirillas de por medio, pero es voluntariamente aceptado. Parece claro que este grupo al realizar estas conductas, pueden identificarse como el Team Avaros.

Pero para que se pueda tipificar este delito, se requiere de la no menos importante participación de uno o más sujetos que conforman el grupo de las víctimas. La verdad es que cada uno de estos relatos, trae aparejadas terribles historias personales que van desde suicidios, desequilibrio emocional, quiebras de negocios prósperos, pérdida de bienes muebles e inmuebles, destrucción familiar y cualquier cantidad de indeseables consecuencias legales, entre otras tantas. En un caso hipotético, el Sr. Cándido Inocencio se entera en FB que existe una de estas grandes oportunidades de inversión (que usualmente apremian para aprovecharla), y compara el 7% anual que actualmente recibe por su pagaré bancario con el 30%-40% anual que puede recibir si se decide, recuerda que el mundo es de los que se arriesgan y lo hace. Los primeros meses, recibe los rendimientos prometidos y decide reinvertirlos, logrando “ganancias” todavía mayores. Pasados 6 meses de corroborar la seriedad de su asesor financiero, lo recomienda ampliamente con familiares y amigos y en tono casi de burla, los critica porque su ignorancia y falta de audacia, hace que dejen de ganar las interesantes cantidades que él recibe ¡sin hacer nada! Al mismo tiempo Cándido llega a una conclusión clave, si él hipoteca su casa y da en garantía sus carros, va a conseguir una buena cantidad de dinero que, a su vez, al invertirla le permitirá multiplicar en muy poco tiempo su patrimonio ¡sin hacer nada! Lo hace y en verdad, es una locura, en una nueva reflexión Cándido concluye que no tiene sentido seguir con su aburrido trabajo y renuncia, ahora gana más dinero que en su antigua chamba, y como pueden adivinar ¡sin hacer nada! Un día quiere hacer una transferencia, trata de localizar al asesor financiero y es imposible, las oficinas cerraron, no hay quien atienda y el tema ya está en los periódicos; ese día Cándido dejó de ser tal y pasó a identificarse como víctima, perdió su casa, sus coches y también los familiares y amigos que, confiando en él, también fueron así de audaces.

Lo terrible y paradójico es que, algunos del grupo de inversionistas tuvieron suerte o intuición, y salieron antes de que se concretara el daño, pero otros menos afortunados, decidieron continuar motivados por la misma tentación que caracteriza al ya referido Team Avaros, así es nuestra fragilidad humana al desnudo. Esto en cualquier país muestra la deficiencia en la supervisión por parte de las autoridades, falta de difusión efectiva, masiva y continua de que además de ser un delito, los riesgos que conlleva invertir con cualquiera que no sea una entidad financiera autorizada expresamente para captar recursos del público y que, el precio de ganar en desproporción con lo que el mercado paga, haciendo poco o nada, puede llevar a quedar con poco o nada.

Twitter: @LBartoliniE

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Luis Bartolini Esparza

Consultor en derecho financiero, bancario, financieras populares y Fintech.

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