Nicolás Maduro no debería ser invitado a la toma de posesión de López Obrador por cinco razones que lo han convertido en un dictador.

Violó el Artículo 72 de la Constitución de su país al impedir que la oposición realizara un referéndum revocatorio. De no haberse interpuesto, en este momento Maduro no sería presidente de Venezuela.

En junio de 2016 el poder Electoral validó 1.3 millones de firmas que pedían el referéndum, la cifra superó en seis veces al 1% del padrón que demanda la Constitución (200,000 firmas).

La segunda razón para no invitar a Maduro a México es el autogolpe que orquestó al crear una asamblea constituyente espuria con el único objetivo de colocarla a manera de parche sobre la verdadera Asamblea Nacional dominada por la oposición desde el 6 de enero del 2016, después de que arrasar en las elecciones de diciembre del 2015. México, hasta el día de hoy no ha reconocido a la falsa asamblea constituyente, y no lo ha hecho por una sencilla razón: el 4 de agosto del 2017 quedó instaurada la falsa asamblea, día que será recordado como el del autogolpe.

La tercera razón para no invitar a Maduro a México se vincula con el autogolpe que impartió el dictador en contra de la Asamblea Nacional (Poder Legislativo) a través del Tribunal Supremo de Justicia en marzo del 2016. Los jueces chavistas intentaron quedarse con las atribuciones más importantes de los legisladores de la oposición.

La cuarta razón por la que el nuevo gobierno mexicano no debe abrirle las puertas a Maduro se sostiene por lo sucedido el 5 de agosto del 2017. La asamblea constituyente espuria ordenó la destitución de la fiscal general Luisa Ortega. Una noche antes, la policía de Maduro amedrentó a Ortega al rodear sus oficinas.

La quinta razón para no invitar al dictador apunta hacia las víctimas. Desde que el Tribunal Supremo intentó clausurar la Asamblea Nacional, miles de manifestantes salieron a las calles de todo el país para pedir la destitución de los jueces afines a Maduro. Murieron 157.

Desde el 19 de junio del 2018 la OEA quedó rebasada por la crisis venezolana. Ocurrió en Cancún. Varios países caribeños que durante años se han beneficiado del petróleo venezolano a bajo costo votaron en contra de la resolución que impulsó un grupo de países, incluyendo a México. ¿Qué pedían a Venezuela? Separación de poderes, “reconsiderar” a la asamblea constituyente y un calendario electoral. La entonces canciller Delcy Rodríguez llegó a México con el apoyo de los caribeños y abandonó la sesión de manera anticipada. Venezuela anunció su salida de la OEA.

Así nació el Grupo de Lima. Tratando de tomar la estafeta de la OEA pero sin los países que convalidan a la dictadura de Maduro. De manera simultánea, Maduro y algunos opositores convocaron los diálogos en Dominicana. México formó parte de ellos, sin embargo, se trataba de un laberinto temporal, es decir, Maduro necesita desgastar tiempo para dividir a la oposición, claro, también encarcelar a parte de ella.

Uno de los personajes que mejor ha derrochado el tiempo en simulación de diálogo es el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero.

¿En verdad es necesaria la presencia de Maduro en México? Cinco razones le cierran la puerta.

FaustoPretelin

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.