La utilidad neta mayoritaria de Grupo Bimbo, una de las panificadoras más grandes del mundo, aumentó 18.6% en el segundo trimestre de este año en comparación con el mismo lapso del 2020, lo que refleja el “sólido desempeño operativo”, también le ayudó una menor tasa efectiva de impuestos sobre la renta”.

“Continuamos viendo una demanda fuerte y tasas de crecimiento extraordinarias, mantuvimos y aumentamos nuestra participación de mercado en nuestras categorías clave y vimos una recuperación en aquellos canales y categorías más afectados durante la pandemia”, comentó Daniel Servije, presidente del Consejo y director general de Bimbo.

De acuerdo a lo citado en su informe publicado en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), el flujo operativo (Uafida ajustada) terminó en 12,056 millones de pesos, equivalente a un crecimiento de 5.9% respecto al mismo periodo del 2020.

Respecto a sus ventas netas, excluyendo el efecto del tipo de cambio, estas aumentaron 6.6% entre abril a junio pasados, impulsados por una fuerte demanda en la mayoría de las regiones en donde opera.

Sin embargo, en pesos, las ventas de Bimbo se contrajeron 2.9% en el segundo trimestre del año, al sumar 83,789 millones de pesos, frente al mismo periodo de 2020, debido al efecto del tipo de cambio y de una base de comparación complicada por las compras de pánico registradas el año pasado.

Pero si se comparan los resultados del segundo tercio de este 2021 con el mismo del 2019, un año sin pandemia, las ventas de la compañía crecieron 16.2 por ciento.

En México, las ventas del grupo panificador crecieron 14.7%, en tanto en Europa, Asia y África registró un alza de 13.2%, mientras que en Norteamérica y Latinoamérica se reportó un caída de 13.5 y 1.7%, en ese orden.

Bimbo compró a Emmy’s Organics, una de las principales marcas de galletas orgánicas premium y libres de gluten en Estados Unidos.

“Esta adquisición es la entrada de Grupo Bimbo al mercado de galletas y productos horneados dulces saludables con rápido crecimiento”, dijo.

Además, finalizó la compra de la planta de Cerealto Siro Foods, en Medina del Campo, España.

judith.santiago@eleconomista.mx