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¿Será el robusta la solución ?a la cafeticultura nacional?
Es atractivo este producto, pues es ahorrador de tiempo y recursos, basta con calentar agua y en segundos tiene su café listo para ser degustado.
Se sabe que desde hace varios años se ha iniciado un proceso por la producción de café robusta en nuestro país, impulsado principalmente por los productores de café soluble, que demandan este grano con mayor contenido de cafeína para este tipo de café de fácil y rápida preparación para los consumidores. Es atractivo este producto, pues es ahorrador de tiempo y recursos, basta con calentar agua y en segundos tiene su café listo para ser degustado.
Actualmente este café se encuentra también en máquinas expendedoras que lo preparan al instante, junto con leche, también en polvo, que se mezclan al momento con agua caliente y, según la exigencia, puede incluso llamarse capuchino y latte, al cual se le encuentra con sabores extra como cajeta, vainilla y demás.
En una reciente entrevista, el Director de la Amecafé expresó que era necesario aumentar la producción de café robusta en nuestro país, pues es lo que los países consumidores están demandando, especialmente Estados Unidos, para la preparación de bebidas que tienen como base el café expreso. Agregó que el café orgánico no es solución al problema que aqueja la cafeticultura, sino el aumento de la calidad y la productividad.
Si bien estamos de acuerdo en que el consumo alimentario está regido por estándares de calidad, también es cierto que hay innumerables definiciones de calidad por el mundo, pues éstas son expresiones del ingenio humano. El café orgánico, además de ser una expresión de este ingenio, ofrece servicios ambientales para los productores y los consumidores, aunque no lo percibamos. El comercio justo es otro estándar de calidad, donde se incorporan valores morales y tampoco es claro que percibimos sus efectos, pues los cambios que éste impulsa son de largo plazo.
Aumentar la producción de café robusta, si es por remplazo del café arábiga, tiene serios efectos ambientales, pues se trata de una variedad que requiere sol, lo que implicaría la eliminación de los bosques donde actualmente se produce el arábiga.
Si es una estrategia para las partes bajas, entonces aumentará los volúmenes de producción de este grano y sustituirá las importaciones, si el costo es competitivo, lo cual se antoja difícil ante la producción de los países asiáticos principalmente. El robusta, además, exige paquetes tecnológicos que pueden terminar alterando gravemente los ecosistemas donde se produzcan. Parece que la propuesta puede tener más perjuicios que beneficios y no atiende a los actuales productores de arábiga.
*Pablo Pérez Akaki es profesor de tiempo completo en la FES Acatlán, UNAM.
ppablo@apolo.acatlan.unam.mx