Analistas privados bajaron su pronóstico de inflación en México en el 2010 y elevaron levemente el de crecimiento económico, lo que daría más espacio al banco central para mantener estable la tasa de interés de referencia.

El pronóstico de inflación promedio para este año bajó a 5.19%, desde el 5.28% anterior, según el sondeo mensual del Banco de México (central) entre una treintena de analistas divulgado el lunes.

El miércoles pasado, el jefe de la entidad, Agustín Carstens, ratificó que prevé que la inflación cierre este año en el rango previsto, de entre 4.75 y 5.25%, tal y como lo esperan los analistas.

En materia de crecimiento económico, los analistas elevaron ligeramente su pronóstico de expansión a 4.2%, desde el 4.1% del sondeo anterior.

Los especialistas coincidieron en que la ausencia de cambios estructurales en el país, una posible debilidad de los mercado externos y el problema de inseguridad pública en México son las tres principales variables que podrían afectar las metas de crecimiento económico en el país.

Los analistas destacaron que para aumentar la inversión en el país se requiere instrumentar cambios de tipo estructural como la reforma del sector energético, la reforma laboral, la reforma fiscal, mejorar la seguridad pública y el marco regulatorio además de favorecer el ambiente de competencia.

En cuanto al tipo de cambio, para el cierre del 2010, prevén se ubique en 12.45 pesos por dólar. Por otro lado, para el cierre de 2011, se calcula que el tipo de cambio se llegue a los 12.72 pesos por dólar.

La economía mexicana está saliendo lentamente de una severa recesión que la llevó a caer 6.5% el año pasado, su peor desplome desde la década de 1930, lo que contribuyó a mantener los precios relativamente estables.

Desde julio del año pasado, el banco central ha mantenido la tasa de interés referencial en 4.50%, pero los analistas especulan que podría comenzar a elevarla hacia finales del año o a inicios del 2011.

La entidad monetaria vigila de cerca las expectativas de los analistas, que son decisivas para su postura de política monetaria que difunde cada mes, con excepción de diciembre.