De la misma manera como el petróleo viene perdiendo valor dramáticamente desde junio, también lo han hecho durante todo el año el oro, la plata, el hierro, el platino, el azúcar, la soja y demás materias primas. La baja en los precios de los commodities es una realidad que si bien se ve influenciada por motivos particulares inherentes a cada sector productivo, también tiene un catalizador común a todos ellos.

Son muchos los expertos que aseguran que el caso del crudo está vinculado al excedente de oferta sobre una demanda cada vez más débil, así como al surgimiento del boom de la energía no convencional en los Estados Unidos. Sin embargo, al evidenciarse este comportamiento en las cotizaciones internacionales de las materias primas en general, otras teoría sugiere la influencia de factores macroeconómicos adicionales sobre la tendencia.

Según un artículo publicado en The World Economic Forum (WEF), algunos atribuyen tal efecto a problemas como la deflación, motivo que no es totalmente acertado si se tiene en cuenta que el indicador inflacionario no afecta de igual manera a todos los países, y la realidad es que el precio internacional de los commodities se encuentra en franco descenso independientemente del comportamiento particular de este indicador en cualquier país.

Así surge la puesta más común: la desaceleración económica mundial, que ha traído como consecuencia el debilitamiento de la demanda de energía, minerales o de la producción agrícola. De hecho, la contracción económica generalizada ha repercutido negativamente sobre el desempeño del Producto Interno Bruto (PIB) de las naciones, a tal punto que la mayoría de las proyecciones de crecimiento a nivel mundial han sufrido reajustes.

Ante esta explicación, surge en contradicción el comportamiento económico que tiene lugar dentro del territorio estadounidense, donde se registran cifras de crecimiento anual del 4% durante los últimos dos trimestres del año.

Es justamente en ese país donde la pérdida de valor de las materias primas se evidencia en mayor grado. De hecho, el indicador de precios de commodities denominado en euros elaborado por The Economist, se ha mostrado en ascenso en el último año mientras que en el caso del indicador en dólares, se observan bajas.

En función de lo expuesto, el reporte de WEF sugiere que se hace partícipe del juego la política monetaria como factor clave de influencia. Específicamente, en relación al ajuste en alza de las tasas de interés de referencia por parte de la Reserva Federal (Fed, por sus siglas en inglés).

Si bien es cierto que el mencionado ajuste aún no ha tenido lugar, los analistas consideran que el mercado se ha anticipado a esta medida, dado el comportamiento expansivo de Estados Unidos en base a las acciones llevadas a cabo por la Fed en aras de lograr la recuperación local .

Pero para explicar de manera más clara cómo influyen las políticas monetarias sobre los precios de los commodities, se debe tomar como punto de partida que históricamente, la tendencia a la baja de las tasas de interés, disparó las valoraciones de las materias primas. La evidencia de ésto se puede encontrar en los períodos 2002-2004 y 2007-2008, mientras que en presencia del aumento de estas tasas en los años 80, los precios se desplomaron.

En ese sentido, es posible afirmar que cuando la Fed imprime dinero, este recurso se dirige directamente a los commodities, impulsando el alza de sus cotizaciones. Asimismo, estos precios se debilitan cuando sucede lo contrario.

De acuerdo al artículo de WEF, existen varios canales a través de los cuales se da este fenómeno que van más allá de los efectos del nivel de la actividad económica. El primero, tiene que ver con que las tasas de interés altas incentivan la extracción y producción hoy en lugar de mañana, justificando así la aceleración de la explotación petrolera o del oro, por ejemplo.

En segundo lugar, las tasas en niveles elevados disminuyen el interés de las firmas en mantener los inventarios de commodities. Y finalmente, bajo escenarios de tasas de interés crecientes, la moneda doméstica se ve fortalecida, lo que a su vez genera una reducción de los precios internacionales de las materias primas en términos locales, aún cuando éstos no hayan caído para efectos de otras monedas.

Esto último, se evidencia en el fortalecimiento del dólar durante el segundo semestre de 2014. Comparativamente, el euro se ha depreciado un 8% ante el billete verde, mientras que el yen lo ha hecho en un 14 por ciento.

El equipo de especialistas de Inversor Global mantiene una visión integrada de esta tendencia: consideran que el conglomerado de factores explicados anteriormente tiene un rol que no puede obviarse. En esa línea, aseguran que en efecto, el comportamiento de la economía estadounidense y la expectativa de un incremento en las tasas de interés de referencia por parte de la Fed, actúan como catalizador de anticipación del mercado, pero que solo la presencia del conjunto de los elementos citados dan origen al comportamiento de los precios actuales de los commodities.

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