Moody’s ha revisado a la baja sus previsiones para el 2016 sobre los precios del petróleo, tanto para la modalidad Brent, de referencia en Europa, como para el West Texas Intermediate (WTI), referencia estadounidense.

Concretamente, la agencia de calificación crediticia redujo en 10 dólares el precio objetivo sobre el Brent, desde 53 a 43 dólares; y 8 el del West Texas Intermediate.

Los efectos de estas modificaciones en las compañías del sector son altísimos, toda vez que Moody’s utiliza estas aproximaciones para llevar a cabo sus análisis sobre el riesgo de la deuda emitida por las empresas que guardan una relación estrecha con el precio del petróleo.

La deuda soberana de los países exportadores de petróleo también se basa en estos parámetros y ha sido recalculada.

Moody’s considera que el precio del crudo no sufrirá grandes variaciones en 2016 y que, por lo tanto, permanecerá estable en el corto plazo en la zona de mínimos alcanzada este mes.

Escenario pesimista

Pero sus perspectivas son aún más desoladoras en lo que se refiere al comportamiento del oro negro en los próximos años. La agencia de calificación prevé que durante la segunda parte de la década el mercado del petróleo alcanzará su equilibrio oferta-demanda en los 63 dólares por barril para el tipo Brent y en los 60 para el WTI.

Así, Moody’s descarta que, pese a la recuperación de la economía y la vuelta al crecimiento de gran parte de los países ahora estancados, el precio del petróleo vuelva a niveles del 2014, cuando un barril de Brent llegó a cotizar a 115 euros por barril.

El motivo que ha llevado a la firma estadounidense a recalcular sus previsiones es la sobreoferta de crudo que inunda el mercado, toda vez que todos los países exportadores parecen dispuestos a llevar al límite el precio del crudo con el objetivo de mantener o aumentar su cuota de mercado.

Los países de Oriente Medio buscan con esta política expulsar a los productores más ineficientes (el fracking de Estados Unidos y Canadá), pero, según los datos manejados por Moody’s, no ha sido hasta hace poco que los estadounidenses han reducido sus niveles de producción de petróleo. Su presupuesto destinado a esta actividad se ha reducido sustancialmente y el número de torres de perforación en actividad es ya la mitad.

A todo ello hay que sumarle la más que posible retirada de sanciones a Irán que, según analiza la firma, inundará el mercado con aún más petróleo en el 2016.

Sumando todos estos factores, Moody’s estima que el descenso en la producción global de crudo no se llevará a cabo, al menos, hasta la segunda mitad del 2016.

Resulta importante destacar que estas previsiones las lleva a cabo Moody’s para un escenario de normalidad. En un escenario de alta presión para el precio del petróleo, como en el que nos encontramos actualmente, el comportamiento podría ser muy diferente e incluso se baraja (con una probabilidad mínima) que el oro negro pudiera alcanzar así los 30 dólares por barril.

Demanda los rebasa

Moody’s prevé que la demanda mundial de crudo aumente entorno a 1.3 millones de barriles por día a lo largo del 2016, lo que servirá para liberar las existencias que han tocado máximos este año.

El estancamiento de la demanda este año ha sido consecuencia de un menor crecimiento de la economía mundial, lo que ha llevado a que los inventarios de petróleo de América, Asia y Europa alcancen los 4,400 millones de barriles frente a los 3,800 millones que se registraron de media en los últimos cinco años.

La revisión al alza de la demanda de oro negro responde al hecho de que Moody’s había estimado un descenso en la intensidad del uso del petróleo para las economías de países como EU, China, India y Rusia que, finalmente, no tendrá lugar en el 2016.