Para este 2020, la emisión de bonos verdes, sociales y de sostenibilidad alcanzará un monto de 400,000 millones de dólares, lo que significaría un nuevo récord anual, así lo anticipa Moody’s Investors Service.

Este monto de recursos significará un crecimiento de 24% más que el año pasado, cuando se recabaron 323,000 millones de dólares.

La proyección se sustenta en la creciente demanda de inversionistas por proyectos o empresas que busquen beneficios ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ESG).

“En todo el sector financiero, los participantes del mercado están integrando cada vez más las consideraciones ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) y la sostenibilidad”, dice Matthew Kuchtyak, analista de Moody’s.

Por ello, agregó que las autoridades también están aportando una mayor claridad al mercado financiero sostenible.

Incluso la calificadora espera que la emisión de estos segmentos se diversifique más en términos de sector y región, como ha pasado con las tendencias observadas en el mercado de bonos verdes.

Falta definición estándar

Aunque la calificadora advierte que el crecimiento acelerado en la emisión de etiquetas alternativas con temas de sostenibilidad, como los bonos de transición, puede ser desigual en el corto plazo debido a la falta de claridad en la definición.

Los llamados bonos de transición se diseñaron para que empresas de industrias como la producción de petróleo o la minería, que generan fuertes cantidades de emisiones de gases de efecto invernadero, financien su cambio hacia acciones más limpias en su operación o negocio.

El crecimiento continuo y la diversificación de estos mercados irán acompañados de innovación en nuevas etiquetas y estructuras, particularmente con respecto a los bonos de transición, y los préstamos vinculados a la sostenibilidad”, adelanta Moody’s.

Por su parte, la investigadora Sophie Nachemson-Ekwall, del Centro de Investigación sobre Mercados Sostenibles de la Escuela de Economía de Estocolmo (Misum), en Suecia, considera que la transición verde debe combinarse con la igualdad socioeconómica y la inclusión social.

Los bonos etiquetados no deben tener una estructura demasiada compleja o ser muy complicados al momento de evaluarlos, opina la investigadora.

Los bonos verdes, sociales y de sostenibilidad son instrumentos de renta fija para financiar exclusivamente a proyectos ambientales y sociales de sectores elegibles, como energía y construcción.

Sustainalytics, una firma mundial en investigación y calificaciones de ESG y gobierno corporativo, destaca que de acuerdo con las recomendaciones realizadas por el Banco Mundial y las Naciones Unidas, las empresas y las entidades gubernamentales deben empezar a hacer de la sostenibilidad una prioridad estratégica en sus acciones.

judith.santiago@eleconomista.mx