El episodio de volatilidad observado en las primeras semanas del 2014 generó una reasignación de flujos internacionales de capital, con una notable afectación para los mercados financieros de países emergentes.

Dentro de esta coyuntura, México comenzó a diferenciarse en términos de sus sólidos fundamentos macroeconómicos y del reconocimiento sobre el avance logrado en la agenda de reformas estructurales del año pasado. Dicha situación fue además recientemente internalizada por la agencia calificadora Moody’s, que elevó la calificación soberana del país a A3 . Con ello, México se convirtió en el segundo país latinoamericano en alcanzar la categoría de alto grado de inversión ( A ) y se despegó de sus pares emergentes como Rusia, India, Indonesia, Turquía y Sudáfrica, que aún se ubican en el rango de las B .

En el futuro previsible, la volatilidad en los mercados podría continuar por la incertidumbre que genera el retiro de los estímulos monetarios tapering por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos, pero también es probable que dentro de este entorno México se siga diferenciando. Un factor que puede apoyar a que esto suceda es el avance previsto en la discusión de las leyes secundarias de las reformas aprobadas el año pasado.

En términos del mercado local de bonos M, destaca que el reciente repunte de la inflación y la expectativa de que ésta permanezca elevada a lo largo del año podrían representar una barrera para la evolución favorable de este mercado.

Inclusive, las últimas publicaciones del Banco de México Reporte Trimestral de Inflación y minutas de su última reunión de política monetaria reforzaron un tono más restrictivo o propenso a un alza en la tasa de referencia, ante el deterioro observado en el balance de riesgo para la inflación.

En este orden de ideas, las atractivas tasas de cupón que ofrecen los Udibonos en comparación con las tasas negativas de los Cetes se suman a la posible revaluación que tendrá la UDI a lo largo del año y hacen de este instrumento una mejor alternativa de inversión para el 2014.

En cuanto al tipo de cambio peso-dólar, se prevé que éste continúe mostrando un comportamiento volátil en la primera mitad del año, con especial presión en los días cercanos a las reuniones de política monetaria de la FED de EU. Para la segunda mitad del año, se espera que la paridad comience su trayectoria descendente una vez que la desaceleración económica observada en el 2013 empiece a revertirse.

Por otro lado, es importante destacar que el reporte trimestral de inflación de Banxico refirió que se espera un mayor déficit de la cuenta corriente para el 2014 (1.9% del PIB). Cabe resaltar que en el 2013 este indicador había ya presentado un importante deterioro, cuando pasó de 0.8% en el 2012 a un estimado de 1.6% en el 2013. Así, la aparente menor fortaleza aunque aún destacada entre sus pares emergentes de las cuentas externas en México podría poner freno a una rápida revaluación de la divisa mexicana.

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