Con los primeros casos de empresas mexicanas, Aeroméxico y Grupo Famsa, que han solicitado voluntariamente su reestructura financiera bajo la Ley de Bancarrota de los Estados Unidos, no se descarta que más compañías se acojan a esta ley para aliviar sus presiones derivadas de los efectos negativos del Covid-19.

En Estados Unidos, la principal economía del mundo, el número de solicitudes de protección por bancarrota bajo el capítulo 11 se ha disparado este año.

De acuerdo con Edward I. Altman, creador de un método usado para predecir la quiebra de empresas, para cierre de año habrá 196 casos, el segundo más alto registrado desde el 2009 cuando hubo un récord de 242 casos.

Fernando Bolaños, director de Valuación de Portafolios en Responsible Research, firma de análisis financiero, explicó que la pandemia ha sido un catalizador que ha presionado las finanzas de la mayoría de las empresas.

Dijo que los casos de Aeroméxico y Famsa son particulares porque en años previos ya habían pasado por cambios en su estructura financiera para tratar de solventar sus problemas, por lo que con la pandemia del Covid-19 tuvieron que recurrir a la quiebra.

Poner la casa en orden

Aeroméxico, la principal línea aérea de México se declaró en bancarrota bajo el capítulo 11 Estados Unidos, tras el fuerte impacto que provocó la pandemia de coronavirus en la industria de la aviación.

Con este proceso su plan es reestructurar la deuda por alrededor de 5,000 millones de dólares, con entidades como Deutsche Bank, Crédit Agricola Corporate & Investment Bank, Natixis y Sumitomo Mitsui Banking Corporation.

Pero la empresa también tiene planes dentro de esta reestructura, como duplicar la cantidad de vuelos nacionales y cuadruplicar los internacionales este mes respecto a junio, así como reducir su flota. Todo este proceso será por un periodo de tres años, aproximadamente.

Famsa, firma de comercio minorista, también solicitó amparo del capítulo 11 para reestructurar sus notas senior que vencieron el pasado 1 de junio de 2020 por 59.1 millones de dólares. La firma ya se encontraba en un proceso para refinanciar dicho pasivo.

Sin embargo, Grupo Famsa aclaró que continuará operando normalmente sus negocios y que no afectará ninguna otra obligación distinta a los bonos 2020.

Jacobo Rodríguez, director de Análisis Financiero en Black Wallstreet Capital México (BWC), explicó que Grupo Famsa no está en bancarrota, aunque se le revocó la licencia para seguir operando el Banco Ahorro Famsa, por lo que  enfrentará complicaciones financieras.

“Famsa deberá reestructurarse porque se está desprendiendo del negocio financiero que es una parte importante y que complementaba el financiamiento para el consumo”, comentó Rodríguez.

Agregó que puede llevar varios meses para que retome la senda del crecimiento en la división comercial.

Rodríguez opinó que es muy probable que otras empresas busquen un proceso de reestructura ante las fuertes presiones y deuda. Sin embargo, tienen la capacidad de generar flujo de efectivo y recurrir a venta de activos que no sean clave y con esos recursos liquidar algunas de sus obligaciones.

Mencionó el caso de Cemex, que tiene una carga importante de deuda (10,756 millones de dólares con notas perpetuas), aún con ello mantiene un plan para reducir su pesada deuda con la venta de activos y también con la generación de flujo de efectivo.

Otro caso es la de la cadena de tiendas departamentales Liverpool, cuyo riesgo está en que incremente su cartera vencida. “Las empresas siguen generando flujo de efectivo, pero Aeroméxico no porque  su negocio se paró totalmente, no tuvo la capacidad de generar por ningún lado, el tráfico de pasajeros cayó alrededor de 90% y es algo que una empresa no puede solventar”, comentó Rodríguez.

En EU aumentan solicitudes

En Estados Unidos, el deterioro en las condiciones macroeconómicas ha provocado que diversas compañías se acojan al capítulo 11 de la Ley de Quiebras. Según el Instituto Estadounidense de Bancarrotas, en mayo 722 compañías se declararon en quiebra en dicho país, 48% más en comparación anual.

Un estudio del organismo refiere que este año podría ser uno de los que registren mayor número de quiebras bajo el capítulo 11 desde la Gran Recesión, pues tan sólo en la tercera semana de junio 12 firmas con más de 10 millones en deuda se acogieron a este capítulo.

Empresas como Talen Projects, Old Time Pottery, Lilis Energy, Chesapeake Energy, Covia, APC Automotive, Boulder CAB, GNC Holdings, Jason Industries, Helmuth Real y PG&E Corp, son sólo algunas de las que buscaron acogerse al capítulo 11 de bancarrota en junio.

De acuerdo con el regulador del mercado de valores estadounidense (SEC por su sigla en inglés), declararse en quiebra les permite a las empresas reorganizar sus negocio para volver a ser rentables.

“La administración de la empresa continúa realizando operaciones día a dia, pero es un tribunal de bancarrota el que debe tomar todas las decisiones de negocios importantes”, indica la SEC.

Es más flexible

Mexicanos prefieren los beneficios del capítulo 11 de EU

En México, los empresarios se quieren regir por las reglas de los países que le den los mejores beneficios, dijeron especialistas en concursos mercantiles.

A decir de Juan Carlos Machorro, socio de la firma legal Santamarina & Steta, Grupo Famsa y Aeroméxico se están yendo “a una jurisdicción menos rígida que la mexicana en términos de concursos mercantiles. No es que la mexicana sea imposible pero si es menos estricta la estadounidense”.

Carlos Olvera, socio decano de Litigio y especialista en concurso mercantil del mismo despacho, comentó que en EU cuando una firma se atiene al capítulo 11 de la Ley de Bancarrota “casi inmediatamente le ponen muchas medidas cautelares. Por ejemplo, no se pueden romper los contratos pero los acreedores deben ser ordenados para cobrar, lo cual sucederá al final del proceso”.

En entrevista, los especialistas aseguran que vendrán más empresas mexicanas públicas que soliciten el chapter 11 en Estados Unidos.

Juan Carlos Machorro explicó que  particularmente en los mercados emergentes como México los gobiernos no ayudarán a sus empresas, ante lo cual se presentarán una gran cantidad de concursos mercantiles y de restructuras. Dijo que ya tres de las principales empresas de aviación en América Latina solicitaron el chapter 11 por la falta de apoyos gubernamentales: Aeroméxico, Avianca y Latam.

Para Carlos Olvera de Mexicana de Aviación es el lado triste, de los concursos mercantiles, pues no se pudo resolver, fue un fracaso.

Dos casos positivos fueron los de Casas Geo y Comercial Mexicana, agregó, que luego de varios meses de negociaciones se llegó a acuerdos que permitieron a las emisoras seguir siendo viables. (Diego Ayala)

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