En áreas como cuidados de la salud o aeronavegación, las listas de chequeo o checklists son una herramienta de uso habitual, o incluso en muchos casos, obligatorio. Si bien la herramienta no se encuentra tan extendida en el mundo de las inversiones, existen muy buenos motivos para tener en cuenta la posibilidad de incorporarla al proceso de toma de decisiones en los mercados.

Una lista de chequeo no es otra cosa que un listado de preguntas que debemos responder con la mayor claridad y fundamentación posible antes de tomar una determinada decisión de inversión. Si bien se trata de una herramienta que parece demasiado simple en comparación con los métodos sofisticados que existen hoy en día para analizar inversiones, su efectividad puede ser considerable.

El problema que enfrentan la mayoría de los inversionistas no es el de acceder a una cantidad suficiente de información, ya que la misma está disponible a una velocidad extraordinaria y en cantidades de lo más abundantes. Sino de incorporar la información relevante en forma inteligente para poder tomar decisiones acertadas.

Una lista de chequeo puede ser enormemente útil para no perder de vista las preguntas importantes en un contexto de sobreabundancia de información. Especialmente cuando se trata de analizar los riesgos de una inversión, puede ahorrarnos muchas malas decisiones -y por lo tanto, dinero- a largo plazo.

Las preguntas clave en la lista dependerán de la estrategia y el horizonte temporal de cada inversionista. Uno de largo plazo probablemente le de más importancia a la calidad del negocio y el management de la empresa, mientras que un trader de corto plazo posiblemente prestará más atención a cuestiones como los gráficos de precios y las posibles tendencias en el mismo.

Sin embargo, es siempre recomendable comenzar la lista con los aspectos más importantes a tener en cuenta. De esta forma, si el activo no cumple con uno o varios de los requisitos más importantes, podremos descartarlo rápidamente sin la necesidad de invertir demasiado tiempo en la lista.

No solo los aspectos relacionados con el activo en cuestión son importantes, sino que también se debe examinar su propio nivel de conocimiento al respecto. ¿Qué tan bien comprendo el modelo de negocios de la empresa? ¿Quiénes son los potenciales competidores y en qué medida pueden afectar negativamente a la compañía? Son algunas de las preguntas principales desde el punto de vista de analizar la calidad fundamental de un activo.

En cuanto a los aspectos financieros del negocio, el nivel de endeudamiento y la capacidad de la firma para hacer frente a los vencimientos de deuda suele ser una preocupación central de los inversionistas, y por lo tanto debería ocupar un lugar importante en la lista de chequeo.

Las ventas de la firma son otro tema de vital importancia que merece un análisis detallado. Por ejemplo, ¿cuál es el potencial de crecimiento en función de diferentes mercados y líneas de producto? ¿Tiene la empresa poder de fijación de precios? ¿Existe capacidad de desarrollo de productos innovadores en la industria?

En cuanto a los márgenes de rentabilidad, es conveniente analizar las tendencias al respecto y sus principales determinantes. También, vale la pena preguntarse respecto de las distribuciones de efectivo, es decir dividendos y recompras de acciones, su posible evolución futura y su impacto sobre los retornos del accionista.

La calidad del equipo de management es otro tema que puede resultar de vital importancia, aunque muchos inversores no suelen prestarle la atención debida. Por lo tanto, una lista de chequeo para no dejar pasar este tema tan determinante a largo plazo puede resultar especialmente útil.

¿Han demostrado los directivos capacidad de gestión y de producir resultados financieros para los accionistas? ¿Qué tan bien incentivados se encuentran, están sus ingresos alineados con el desempeño de la empresa? ¿Tienen su propio capital invertido en las acciones de la empresa o están vendiendo sus tenencias?

Además de los aspectos cuantitativos y cualitativos al respecto del negocio, conviene considerar la valuación de las acciones y las expectativas que dicha valuación refleja. ¿Las acciones cotizan a una prima o un descuento en comparación con compañías similares? ¿Está el mercado sobreestimando o subestimando la capacidad de crecimiento de la firma?

Responder lo mejor posible estas preguntas puede ser muy valioso para comprender desde diferentes puntos de vista un caso de inversión en particular. Y tal vez más importante, ayuda a desarrollar y consolidar una estrategia consistente con el paso del tiempo.

Además, puede resultar muy interesante el ejercicio de actualizar regularmente las listas de chequeo y prestar atención a cómo se modifican las variables clave en el tiempo. Los beneficios de este tipo de herramientas no son solo prácticos, sino también educativos y formativos.

fondos@eleconomista.com.mx