A la hora de invertir, claramente lo más importante es que la cartera en la que invierta tenga rendimientos exitosos, ya que en definitiva es la única forma de generar utilidades. Sin embargo, hay otras variables que son casi tan importantes como la rentabilidad, ya que pueden tener incidencias gigantescas en el resultado final.

Una de ellas son los costos en los que se incurre a la hora de invertir. En el caso de comprar activos como acciones o bonos, cada vez en la que se compra o vende, se paga una comisión que cambia según el tipo de cliente, el producto y algunas otras variables particulares.

Pensando en comisiones promedios de renta variable de entre 0.3% y 0.6% que es más menos la media de mercado, es posible sacar rápidamente algunos cálculos escalofriantes, como que, por ejemplo si se toman cinco posiciones en una año, que en la realidad son 10 operaciones contabilizando compra y ventas, se puede llegar a pagar en torno a 6% en un año. Ni pensar en cuanto se paga en caso de ser más activo y hacer el doble o triple de operaciones llegando a poder pagar arriba de 15% en un año, cosa que evidentemente no deja espacio para generar utilidades. Muchos no se dan cuenta de este factor y terminan reclamando que nunca ganan, a pesar de estar en activos que si han generado utilidades.

A la hora de invertir directamente en bonos, el escenario es aún más complejo, ya que además de cobrar en la mayoría de los casos una comisión de compra y venta, además se debe incurrir en otro costo más que está escondido, que es la diferencia en la que originalmente se compró el bono y el precio al cual se le vende al cliente, que está en las puntas de compra y venta. Ésto puede ser muy significativo y se fija caso a caso, por lo cual no se puede generalizar, además de ser extremadamente difícil de revisar.

Por último, se puede invertir en Fondos Mutuos, que cobran comisiones fijas anuales, siendo bastante más eficiente, aunque hay que revisar que esa comisión no sea alta y revisar que no se apliquen cobros por rescates, toda información que está en los reglamentos internos o fichas de los fondos, por lo que no es complicado de revisar.

En resumen, más allá del subyacente en el cual se invierta que es lo más importante, es también fundamental escoger bien el instrumento por el cual se va a realizar, ya que las incidencias en el resultado final pueden ser decisivas.

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