Son tiempos electorales y, por ello, tiempos de compromisos, así como de presiones desde los grupos empresariales por intentar establecer acuerdos que transformen las condiciones económicas en los siguientes años.

Así, uno de los reclamos que se han hecho en esta semana es sobre la tan esperada reforma laboral, ésa que busca flexibilizar el mercado de trabajo con el objetivo de hacer más competitivas a las empresas mexicanas y ofrecer un mayor nivel de empleo para los ciudadanos mexicanos.

De esta reforma quiero detenerme en uno de sus elementos más importantes, que es la posibilidad de contratación de los empleados por horas, evitando así la famosa y rígida jornada de 40 horas a la semana.

Dicen los empresarios que es necesario poder contratar en un esquema de ese tipo, pues de esa manera demandarán sólo las horas de trabajo que requieren, sin que haya excedentes de tiempo y, por lo tanto, no incurran en costos más elevados en el proceso de producción.

Ello, además, dicen que ayudará a reducir la informalidad, pues en lugar de optar por esta forma de trabajo, se tendría la alternativa del trabajo formal ajustado a la oferta laboral de los trabajadores.

Llama la atención esta demanda desde los grupos empresariales, cuando son ellos quienes violentan la Ley Federal del Trabajo en aras de la utilidad de su empresa. Como ejemplo cito a los que son llamados trabajadores de confianza, quienes por el mismo sueldo están comprometidos a laborar hasta 12 horas al día (a veces más).

Y destaco el comprometidos porque son las condiciones a las que se les empuja a trabajar, sin que haya posibilidad de manifestarse en contra, pues ésa es la cultura laboral de dicha empresa.

Ser trabajador de confianza quiere decir que no se tiene posibilidad de la defensa colectiva, es decir, un sindicato. Entre las aspiraciones personales y las exigencias de las empresas por completar las tareas pendientes con un mínimo de recursos humanos, la contratación de empleados de confianza puede llegar a situaciones indignantes.

¿Acaso la nueva ley laboral obligará a los patrones a pagar esas horas extras que un sindicalizado sí cobra pero el de confianza está imposibilitado?

Por el otro lado, se plantea la contratación formal por hora como sustituto del empleo informal, pero ¿es que acaso nos creemos que los trabajadores informales sólo dedican unas cuantas horas a sus actividades de manera intermitente y sin disciplina alguna? Me parece que es un error grave así considerarlo y ya veremos por qué en la siguiente entrega.

*Pablo Pérez Akaki Profesor de tiempo completo en la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, UNAM ppablo@apolo.acatlan.unam.mx