Uno de los más viejos aforismos bursátiles sostiene que quien vende por necesidad, pierde por obligación. La Bolsa tiene muy malas pulgas y podría ocurrir que el día que usted necesite el dinero la cotización de sus acciones esté marcando máximos. Pues no señor. Ni lo sueñe. Venderá en el peor momento. Dicen que el pequeño inversionista vende el día antes de que la Bolsa comience a subir. El que no tenga un traje de esta tela que tire la primera piedra. O es muy nuevo en estos menesteres, en cuyo caso no se preocupe, ya beberá de ese cáliz.

Hay que invertir en Bolsa sólo el dinero que no vaya a necesitar. Si se equivoca, no venderá por obligación. Podrá esperar pacientemente a que sus acciones se recuperen. De esta forma hará bueno el aforismo según el cual, llamamos inversionista a largo a aquel inversionista a corto que se ha equivocado. Mientras, irá cobrando sus buenos dividendos, si ha sabido elegir valores de calidad que los paguen.

fondos@eleconomista.com.mx