A pesar de la turbulencia internacional que ha contagiado a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), los analistas conservan sus pronósticos sobre el desempeño del mercado bursátil para este año, al considerar como principal punto de apoyo la recuperación económica de Estados Unidos y de México.

GBMhomebroker mantiene su expectativa de que el Índice de Precios y Cotizaciones (IPC), principal indicador de la BMV, cerrará el 2014 en un nivel de 46,500 puntos, lo que supone un comportamiento favorable a partir del segundo semestre del año.

Iván Barona, director de análisis de GBMhomebroker, explicó que ante la volatilidad en los mercados, la primera reacción de los inversionistas ha sido retirar sus capitales de los países emergentes sin hacer ninguna distinción.

Sin embargo, afirmó que México se cuece aparte , lo que tendrá que ser reconocido por los inversionistas y los actores económicos internacionales, ya que el país cuenta con variables macroeconómicas sólidas.

Si bien México no puede considerarse como país con calificación crediticia de A ya que falta la nota de otra calificadora , Barona expuso que la reciente mejora de la nota otorgada por Moody’s de A3 constituye un toque de buena fe , que tendrá que redituar más adelante.

La consultora Bursamétrica se mostró más optimista y estima que el IPC terminará con 49,600 puntos.

Ignacio Cedillo, analista de dicha empresa, explicó que de momento, los datos sobre la producción manufacturera de Estados Unidos y de China, que reportan una desaceleración, han generado inquietud entre los inversionistas, quienes han aprovechado el momento para tomar utilidades.

El especialista consideró que al conocer el contenido de las leyes secundarias de la reforma energética de México, habrá mayor confianza entre los inversionistas para acercarse al mercado local.

Otro ingrediente que servirá de incentivo para los inversionistas es el ejercicio del gasto público en proyectos de infraestructura, como carreteras y medios de transporte.

guadalupe.cadena@eleconomista.mx