General Motors elevó este miércoles sus previsiones de ganancias para 2021 debido a la fortaleza de los precios de los vehículos cuando los inventarios de automóviles se han visto limitados por la escasez de chips semiconductores.

El fabricante estadounidense registró un beneficio neto de 2,800 millones de dólares de abril a junio, frente a una pérdida de 806 millones en el mismo período del año pasado, con una facturación casi duplicada, de 34,200 millones de dólares.

El grupo, como todo el sector de la automoción, ha sufrido desde principios de año por la falta de semiconductores, elementos que se han convertido en imprescindibles en los vehículos para sus componentes de electrónica.

Pero General Motors ha priorizado sus automóviles más demandados y más rentables, como camionetas y SUV.

El brazo financiero de la compañía, que presta dinero para adquirir coches, también se está beneficiando de los precios mucho más altos de los vehículos usados, que se han disparado por la baja producción de vehículos nuevos.

La situación en el lado de los semiconductores sigue siendo impredecible, estima General Motors, y los desafíos de la cadena de suministro persistirán en la segunda mitad del año.