Las grandes empresas de la Bolsa española se internacionalizaron hace décadas ante una economía cada vez más global, pero fue a raíz de la crisis mundial, que golpeó a España con especial virulencia, cuando emergió con fuerza hasta llegar a su máximo apogeo en la actualidad.

Al cierre del 2012, las emisoras del Ibex obtuvieron por primera vez más de 60% de sus ingresos en el extranjero —entre el 2004 y el 2010 el porcentaje osciló entre 40 y 47%— y, desde entonces, la aportación ha evolucionado al alza, aunque se ha estabilizado en los últimos años en el entorno de los dos tercios del total.

A junio del 2019 facturaron 137,697 millones de euros fuera de España, 65.8% del total, igual que en el 2018.

Las ventas en el extranjero crecieron 3.6%, casi la misma cifra que en España, donde ascendieron a 71,697 millones (+3.7 por ciento). Al cierre del 2018, la facturación en España creció casi cuatro veces más que en el extranjero (7.6 frente a 2.3%), lo que refleja la ralentización de la economía española este año.

Son 13 empresas del Ibex (incluyendo a Inditex y a ArcelorMittal), las que anotaron más de 80% de sus ingresos en el exterior durante el primer semestre. Eso quiere decir que 37% de las compañías del selectivo español —casi cuatro de cada 10— tiene un fuerte grado de internacionalización, que oscila entre 82% de Ferrovial y 96.4% de Amadeus. El resto de empresas de este grupo son ACS, BBVA, IAG, Banco Santander, Viscofan, Siemens Gamesa y, superando 90% de facturación internacional, Acerinox, Cie y Grifols.

Su enorme contribución exterior se ha forjado con la compra de empresas extranjeras; la solidez de su cartera de contratos internacionales; las aperturas (Inditex) o el propio modelo de negocio.

Telefónica tiene una destacada aportación internacional (74% de sus ventas). en Mapfre, Iberdrola, y Ence ronda el 60 por ciento.

Brasil es un gran caladero en las ganancias de Telefónica y Santander; mientras que México es el pilar de BBVA.