Los inversionistas lucen preocupados por el futuro económico de México y consecuencia de ello es la inversión de la curva de rendimientos, donde los instrumentos de renta fija de corto plazo ofrecen un premio mayor que invertir en activos de largo plazo.

Un Certificado de la Tesorería (Cete) a 28 días ofrece una tasa de retorno de 8.17%; mientras que la del bono a 10 años es de 7.68. Ello significa que el diferencial por mantener el dinero en inversión a menor tiempo sea de 49 puntos base.

Por otro lado, el bono a tasa fija a 30 años muestra un nivel de 8.36% que, comparado con un Cete a 91 días, mismo que ofrece el mayor premio en el corto plazo de 8.18%, presenta un diferencial de sólo 18 puntos base.

De acuerdo con Carlos González, director de análisis y estrategia en Monex, los bonos de largo plazo se encuentran por debajo de los de corto plazo debido a que los inversionistas compran al futuro.

“Los inversionistas piensan que, eventualmente, las tasas de interés van a bajar y es mejor tomar las tasas de hoy que se encuentran altas”, explicó en entrevista.

En este sentido, al cierre del primer semestre, el monto total en circulación de bonos subió 8.27% a 3 billones 177,632 millones de pesos; mientras que el dato de circulación de los Cetes reflejó una contracción de 1.78%, a 951, 775 millones de pesos en el mismo periodo.

Los recursos totales invertidos en bonos representó 44.76% del total de valores gubernamentales; mientras que los Cetes representaron 13.41% a junio. La tasa de los Cetes se encuentra en niveles más altos desde hace 14 años.

De acuerdo con el estratega de Monex, el fenómeno que genera un mayor retorno en el corto plazo comparado con el de largo plazo se le denomina inversión de la curva.

“Es un poco la apuesta que hacen los inversionistas que haya estabilidad, que haya condiciones, objetivos fiscales, disciplina financiera, que haya un plan de Pemex adecuado, que no haya una disminución en la calificación crediticia de Pemex y soberano. Eso haría que las tasas bajaran”, detalló.

Preocupación

Explicó que la incertidumbre en torno a que no se presente un plan para rescatar a Pemex detonaría en que la calificación de la misma sea disminuida y convertida a bono basura y, por ende, la nota soberana también fuese reducida.

“Hay muchas evidencias de que el Banxico pueda bajar tasas de interés: la economía se está desacelerado, inflación a la baja, la tasa real es muy alta”, puntualizó.

El spread de los bonos a 10 años de México continúa siendo más alto comparado con otros países emergentes como Chile, con un diferencial de 263 puntos base; Colombia, en 131 puntos base; Rusia, en 37 puntos base, e incluso con Estados Unidos, con un diferencial a favor del instrumento mexicano de 555 puntos base.

La inversión de la curva no es tema exclusivo de México, en EU dicho fenómeno comenzó a hacerse más notorio. Si bien había reflejado tendencias desde finales del año pasado, según analistas de Natixis, esta tendencia comenzó a acentuarse.

“Esto refleja preocupación por el futuro. Los inversionistas ya no quieren apostar por el futuro”, explicó Philippe Waechter, economista en jefe de Ostrum Asset Management, filial de la firma.

Y es que, de acuerdo con González, cuando la curva de rendimiento se invierte por definición genera que en un lapso de un año y medio a dos años comience a reflejarse una desaceleración económica.

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