Hace 11 años, Jim O’Neil, Director de Asset Management de Goldman Sachs, acuñó el término BRIC (Brasil, Rusia, India y China) para referirse a las economías con mayor potencial de crecimiento. Desde entonces, Brasil ha crecido 47%, mientras que China ha triplicado prácticamente su PIB (296 por ciento).

En días recientes se ha manifestado en diversos foros la duda de si el dinamismo económico de los últimos años de Brasil seguirá siendo sostenible en el futuro, dada una menor demanda externa, una mayor inflación y una apreciación de su moneda que ha jugado en contra de sus exportaciones. Para poder responder esta pregunta hay que analizar los factores que pueden influir favorablemente y en contra de la actividad económica brasileña.

Después de la última crisis económica mundial, los países desarrollados vieron frenado sustancialmente su crecimiento y decidieron adoptar políticas monetarias acomodaticias para tratar de estimularlo. Por ello, las tasas de fondeo de dichos países se encuentran actualmente en niveles históricamente bajos, como la de Estados Unidos (0.25%), Inglaterra (0.5%), Japón (0.10%) y Europa (1.0 por ciento). En cambio, la tasa Selic se ha ubicado en niveles significativamente superiores, 9.75% desde marzo de este año, lo que ha convertido a Brasil en uno de los destinos más populares para los inversionistas.

La entrada de flujos de capital a Brasil ha ocasionado la apreciación de su tipo de cambio. Para tratar de contrarrestar este efecto, en diciembre del 2010 el gobierno carioca incrementó el IOF (Impuesto de Operaciones Financieras) de 2 a 4% en transacciones que involucraban cambio de divisas. Este aumento no aplicó a inversiones en el mercado de capitales ni en el de futuros, exceptuando el mercado de derivados de renta fija. Además, en marzo del 2011, el impuesto a inversionistas extranjeros por la compra de bonos de hasta 360 días aumentó de 5.38 a 6.00 por ciento. Contrario a esto, el 2 de diciembre del 2011 se publicó en la gaceta oficial que las transacciones a inversión extranjera de cartera se reducirían de 2 a 0 por ciento.

Por otra parte, las exportaciones de Brasil han experimentado una recomposición importante en el último año. En el 2012, China pasó a ser el principal socio comercial de Brasil, con 12.4% del total, desplazando a Estados Unidos. Entre China y Europa suman 29.2% del total, lo que no es un dato trivial dada la contracción esperada de ésta durante el presente año y el menor dinamismo para los siguientes. Igualmente, China ha disminuido su objetivo de crecimiento a 7.5 desde 9.2% en el 2011, lo que implicaría una menor demanda del exterior.

Brasil es un exportador nato de commodities, principalmente soya y acero, por lo que el aumento en el precio de estos productos ha beneficiado a este país. Además es el noveno productor de petróleo mundial, con una producción de 2,746 miles de barriles por día.

Por ello, Petrobras es la empresa más rentable de Brasil, sus ganancias han tenido un crecimiento anual promedio de 20.6% en los últimos 11 años. Esto podría aminorar un eventual decrecimiento en el valor de exportaciones brasileñas.

Finalmente, la Copa Mundial de la FIFA, que se celebrará en el 2014, tendrá un efecto positivo en la economía brasileña.

Por lo anterior, consideramos que el dinamismo económico de Brasil podría continuar en los próximos años, derivado de la entrada de flujos de capital, la demanda internacional de commodities y el mayor gasto interno. ?

*Janneth Quiroz Zamora, economista senior de Grupo Financiero Ve Por Más.