En un mundo cada vez más interconectado, el social trading llegó para quedarse, y presenta una amplia gama de herramientas muy valiosas e innovadoras para maximizar la rentabilidad de sus operaciones. Por otro lado, al igual que sucede con otras tecnologías novedosas y transformadoras, es importante tener en cuenta algunos aspectos clave para sacar provecho de las herramientas de social trading en forma inteligente.

Básicamente, el social trading es un proceso de interacción entre diferentes operadores, quienes utilizan una amplia gama de tecnologías y redes online para beneficiarse de las ideas e información que generan otros usuarios. La tendencia ha ido claramente en ascenso durante los últimos años, y representa un cambio de paradigma frente al modelo tradicional de negocios en la industria financiera.

Tradicionalmente, los operadores tomaban consejos de parte de analistas profesionales o compañías de research, mientras que el flujo de comunicación es actualmente mucho más horizontal e igualitario entre operadores de todo el planeta.

Además, el flujo de comunicación en redes de social trading es multidireccional. Los operadores que reciben o analizan ideas de trading son también quienes plantean sus propias ideas y comentan al respecto de las de otros operadores. Esto implica un ejercicio muy interesante de inteligencia colectiva, lo cual tiene amplios efectos positivos, ya sea en cuanto a la posibilidad de mejorar los resultados de las operaciones como en lo que respecta al proceso de aprendizaje y capacitación.

En los últimos años ha proliferado enormemente una amplia gama de servicios relacionados con social trading. Esto incluye servicios que operan via redes sociales como Facebook y Twitter, foros online y salones de chat que son muy utilizados por operadores de corto plazo para discutir puntos de entrada y salida en diferentes activos en tiempo real.

Incluso, algunas plataformas online incorporan actualmente herramientas para monitorear y replicar en tiempo real las operaciones de otros usuarios. Es decir, el operador observa las órdenes de entrada y salida que cursan otros traders, y puede replicarlas sencillamente con unos pocos clicks, incluso ajustando los parámetros de la operación en base a sus propias preferencias y objetivos.

Evidentemente, las herramientas de social trading ofrecen oportunidades considerablemente atractivas. La información es clave en materia de mercados e inversiones, por lo tanto, poder interactuar en tiempo real con una cantidad prácticamente ilimitada de operadores alrededor del planeta implica una ventaja muy valiosa.

Sin embargo, esto también implica ciertas responsabilidades por parte del operador a la hora de maximizar el valor de este tipo de aplicaciones. Cantidad de información no necesariamente significa calidad: muchos operadores suelen cometer el error de tratar de acceder a la mayor cantidad posible de información, lo cual puede ser incluso perjudicial para la toma de decisiones.

Un trader cuenta siempre con recursos limitados: tanto su capital financiero como la habilidad para procesar ideas y tomar decisiones enfrentan restricciones y límites. Teniendo esto en cuenta, no tiene demasiado sentido tratar de acceder a la mayor cantidad posible de información, especialmente cuando ésta puede ser de calidad dudosa.

La clave es aprender a detectar las fuentes de información más valiosas, es decir, las que nos proveen de mejores ideas de trading y herramientas de análisis. El operador debe siempre dedicarle el tiempo y la energía necesarios para evaluar tanto el potencial de ganancias como los riesgos de diferentes alternativas, por lo tanto, es mejor una cantidad moderada de ideas de alta calidad que una enorme cantidad de ideas de trading de calidad discutible y analizadas en forma insuficiente.

En el mismo sentido, es fundamental aprender a diferenciar las operaciones que cuadran o no con nuestro propio estilo de trading y tolerancia al riesgo. No siempre es una cuestión de números, además del potencial de ganancia y los niveles de riesgo, es importante tener en cuenta variables como el horizonte temporal de la operación y el grado de seguimiento que requiere por parte del operador.

Además de analizar si una idea de trading es atractiva o no en base a sus chances de éxito, conviene siempre preguntarnos si es adecuada para nuestro portafolio en términos de nuestro estilo de trading y objetivos.

Otro tema central que no puede dejarse de lado es el tamaño de las posiciones y sus implicancias sobre el riesgo que estamos asumiendo. Incluso, cuando podemos ver los niveles de stop en las órdenes que cursan otros operadores y el tamaño de las posiciones, es clave conocer qué porcentaje del capital del operador ha sido expuesto en dicha operación.

Una orden de determinado tamaño y con un stop definido puede tener implicancias de riesgo muy diferentes en base al capital total del operador. Teniendo esto en cuenta, hay que prestar tanta atención a la información que no conocemos como a la que sí obtenemos mediante herramientas de social trading.

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