Los analistas están divididos entre quienes aseguran que las acciones de las empresas de autos eléctricos que cotizan en Bolsa son una buena inversión en el largo plazo y entre quienes dicen que se trata de una burbuja especulativa, parecida a la de las empresas puntocom de inicios del presente siglo. Hay otros en cambio, que aseguran que aunque no se trata de una burbuja, al negocio de autos eléctricos le falta madurar.

Cipactli Jiménez es uno de estos últimos. El cofundador de Snowball, un ecosistema de inversión e inversionista privado, dijo no creer que se trate de una burbuja especulativa porque no es una puntocom. “Pero todavía no ha llegado el momento para el sector de autos eléctricos. Antes de invertir en estas empresas se debe revisar el desarrollo de la industria de energías limpias en su conjunto, pues no sólo se trata de temas de movilidad, sino de impactos ecológico”.

El analista explicó que “han habido verdaderos fenómenos industriales” como la empresa First Solar, que producen energías limpias. Pero su momento no ha llegado y llegará, insistió, “cuando se termine el petróleo, lo que aún está lejos de suceder”.

Jiménez dijo que las soluciones que ofrecen los fabricantes de autos eléctricos son anticipadas. “Todos se quieren adelantar para cuando llegue su momento e invierten cantidades grandes de recursos, pero en ese proceso sobre apalancan el precio.

Lejos

Cipactli Jiménez dijo que estás empresas intentan hacer de la industria lo que Amazon hizo en su momento con la industria del retail, a la que le pasó por encima.

“Tesla quiere ser el Netflix de BlockBuster para la industria de autos eléctricos pero aún está lejos. Tesla promete, es aspiracional, produce sueños, pero no cumple, no entrega, mientras que otros armadores de autos tradicionales como Nissan, Ford o Honda, por mencionar a algunos, incursionan exitosamente en el sector de autos eléctricos e híbridos y fabrican masivamente ya”.

Para José Luis de la Rosa, director de Quant-dynamics y asesor en inversiones, la victoria de Joe Biden a la presidencia de Estados Unidos es un gran avance para la industria de energías limpias, pues es un político que está a favor de todo lo que se pueda hacer para combatir los efectos del cambio climático, a diferencia de los cuatro años de gobierno de Donald Trump.

Por ejemplo, en enero las acciones de NIO estaban en 2 dólares, y una vez que se confirmó la victoria de Biden subieron a 42 dólares.

“Los inversionistas han apostado fuertemente no sólo a las acciones de las empresas de autos eléctricos, sino de otras empresas de tecnología medioambiental desde la victoria de Joe Biden”, explicó el entrevistado.

De la Rosa mencionó que las acciones de las armadoras de automóviles eléctricos son una buena oportunidad de largo plazo, “por lo menos a tres años”.

En ese sentido, dijo que hoy en día las acciones de Nikola cotizan en 16 dólares y su precio objetivo lo fijó en 100 dólares en los próximos 12 meses. “Tesla por ejemplo, está cara para comprarla pero en los niveles de 500 dólares me parece una buena compra para que llegue a 1,000 dólares. Está en 663 dólares, tiene espacio para retroceder por toma de utilidades, pero tiene mucho espacio para rebotar luego”.

El especialista dijo que es normal que haya caído en Bolsa desde su entrada al S&P500, considerado como las “Grandes Ligas” d ellos índices bursátiles de Wall Street. “Tesla traía una subida muy pronunciada en el año y era el momento de tomar utilidades, pero en el largo plazo continuará su tendencia alcista pues este tipo de empresas son el futuro de la industria automotriz”.

Cipactli Jiménez dijo que a Tesla le fue mal en su debut en el S&P 500 pues “no es lo mismo ser tuerto en tierra de ciegos que entrarle a las grandes ligas del mercado accionario en EU. No basta con ser la joya de la corona dentro de las empresas públicas”. Explicó que formar parte del S&P 500 es entrar a terrenos “que al final te van a ver con lupa los inversionistas. Sin demeritar al NASDAQ, el l S&P 500 e implica que le van a revisar hasta las tripas a la empresa.

Ahí importa mucho que produzca y que cumpla, que entregue autos. Que cada acción de Tesla le sume valor al portafolio de los inversionistas. Y eso solo se logra produciendo, no prometiendo...Tesla vende pero no entrega, queda corto en ese rubro, de qué sirve llenarse las arcas de dólares si no hay entrega el producto. Eso me hace ruido”.

Dijo que es importante ver el desempeño de Tesla pues es el precursor dentro de la industria de autos eléctricos.

Comentó que las acciones de Tesla son buenas para el inversionista que sigue tuiter y trata de encontrar valor en las reacciones de las redes sociales. “Para aquellos que no tienen curiosidad por realizar investigaciones profundas y usan brókers como Robinhood. Eso lo cobra el mercado y muy caro”.

diego.ayala@eleconomista.mx