“Si quieres formar grandes navegantes, mándalos al Atlántico Norte, el mar más agitado del planeta. Si quieres encontrar el mejor talento de comercio, ve a América Latina. Lo cierto es que no somos educados para ser relevantes; somo educados para sobrevivir y esa resiliencia nos hace perseguir los límites de lo que es posible y, a veces, de lo que es imposible”, dijo Mariano Gomide, director ejecutivo y cofundador de Vtex, durante la conferencia de prensa previa al lanzamiento de la Oferta Pública Inicial (OPI) de Acciones de la compañía trasnacional de origen brasileño.

Junto a un dron de Uber y otros recuerdos de distintas compañías enlistadas en la Bolsa de Nueva York, Vtex dejó como testigo de su salida un casco del piloto de carreras de Fórmula Uno, Ayrton Senna, fallecido en 1994 y que sirvió como inspirador del progreso de la empresa. 

Mientras que a Facebook le tomó ocho años hacer su OPI, en 2012; a Twitter, seis años, lo mismo que a Google, y a Amazon le tomó apenas tres; para la empresa de software de comercio electrónico Vtex fueron más de 20 años los que tuvo que esperar para convertirse en una empresa que cotiza en el mercado estadounidense, el más grande del mundo. Sus acciones fueron vendidas en 19 dólares por papel y actualmente cotizan entre los 25 y los 26 dólares por título.

No son muchas las empresas de tecnología de América Latina que llegan a cotizar a los mercados de Estados Unidos, ya sea el NYSE (New York Stock Exchange) o el NASDAQ (National Association of Securities Dealers Automated Quotations). La argentina dedicada al comercio electrónico Mercado Libre hizo su OPI en 2007, ocho años después de haber sido fundada.   

Vtex fue fundada en el año 2000 por los brasileños Mariano Gomide y Geraldo Thomas. La empresa levantó capital en apenas dos ocasiones: en 2012, por una cantidad no revelada, y en 2019, cuando Softbank y otros inversionistas invirtieron en la compañía más de 350 millones de dólares. Con su salida a Bolsa, Vtex se convirtió en la primera empresa del Fondo Visión Fund para América Latina en enlistarse en el mercado estadounidense.

Una Oferta Pública Inicial supone que los tenedores de las acciones de la compañía venden su participación ─de forma total o parcial─ a través de los mercados bursátiles. En el caso de Vtex, la compañía vendió 13 millones 876,702 acciones ordinarias de clase A mientras que 5 millones 123,298 acciones del mismo tipo fueron ofrecidas por los accionistas vendedores de la compañía, como Softbank, para alcanzar un total de 19 millones de acciones.

Antes de pasar al piso de remates de la Bolsa neoyorquina, tanto el vicepresidente de la Bolsa de Nueva York, John Tuttle, como los fundadores de Vtex Mariano Gomide y Geraldo Thomaz, dieron algunas palabras acerca del camino que tuvieron que recorrer para conseguir que la empresa fuera listada en el mercado bursátil.

“Hemos construido una empresa por mucho tiempo y esto va a cambiar la perspectiva, es decir va a crear posibilidades para toda la región y esperamos que va a haber muchas más personas después de que nosotros sentamos el ejemplo y por eso queremos ser el mejor ejemplo”, dijo Geraldo Thomaz.        

Enseguida, los directivos de la compañía bajaron al balcón del piso de remates celebrar el campanazo que fue dado por un viejo conocido del comercio electrónico en América Latina, Marcos Pueyrredón, quien además de ser fundador y presidente el Ecommerce Institute, es vicepresidente global senior de Vtex y quien cree que la empresa ha logrado crear un ecosistema de comercio electrónico en América Latina que le permitirá a más empresas de la región llegar a los mercados financieros de Estados Unidos.

Fue ahí cuando empezó el trabajo de Meric Greenbaum, de Citadel, el creador de mercado de la OPI de Vtex, es decir el encargado de comenzar a vender y comprar las acciones de la compañía, que comenzaron a transaccionarse en los mercados secundarios a un precio de 25 dólares por acción, 6 dólares más que al inicio de la Oferta Pública Inicial. 

“Estamos aquí para invitarlos a usar este gran ecosistema, este equipo puede asegurar el empoderamiento del comercio electrónico en la región. Hay que hacerlo”, dijo Thomaz.       

rodrigo.riquelme@eleconomista.mx