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Amazon lleva la IA del algoritmo al mundo físico
Amazon lleva inteligencia artificial a procesos de agua, logística reversa, donaciones y emergencias, donde los algoritmos comienzan a tomar decisiones operativas

La tecnología eléctrica transforma el transporte de carga y abre nuevas rutas hacia la descarbonización.
La inteligencia artificial de Amazon está saliendo de la pantalla para intervenir en problemas del mundo físico. En México, la compañía utiliza IA, machine learning y automatización para detectar fugas de agua, analizar productos devueltos, gestionar donaciones y entrenar equipos que deben responder ante emergencias. Durante un encuentro con medios, sus directivos explicaron cómo estas tecnologías empiezan a integrarse a la operación y a su estrategia de sustentabilidad.
El agua ofrece uno de los ejemplos más concretos. Swetank Gupta, gerente de Proyectos de Sustentabilidad, ShopEx LATAM de Amazon, explicó que la compañía participa en iniciativas que utilizan válvulas inteligentes y sistemas conectados con IA para administrar redes de distribución.
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Los sistemas monitorean la presión del agua en tiempo real y permiten modularla de acuerdo con la demanda. El objetivo es reducir pérdidas, identificar posibles fugas y actuar con mayor rapidez”.
De acuerdo con Gupta, uno de los proyectos ha permitido ahorrar más de 1,000 millones de litros de agua al año, con impacto en hasta 12,500 personas. Amazon también está incorporando tecnología dentro de sus instalaciones. La compañía tiene medidores inteligentes para detectar fugas en 43 sitios y dispositivos para ahorro de agua en diez centros de distribución.
IA para decidir
Otra aplicación aparece cuando un producto hace el recorrido inverso dentro del comercio electrónico. Claire Parrod, gerente senior de Programas de Sustentabilidad de Amazon, explicó que la empresa utiliza machine learning y logística reversa para analizar los productos que regresan después de una devolución. Los sistemas ayudan a determinar si un artículo puede venderse nuevamente, reacondicionarse o debe enviarse a reciclaje. La tecnología se convierte así en una herramienta para gestionar inventarios y extender la vida útil de los productos.
La automatización también alcanza las donaciones. Patrod explicó que la tecnología permite identificar determinados volúmenes de mercancía disponible y automatizar procesos de comunicación con organizaciones receptoras para facilitar su recolección.
El modelo conecta inteligencia artificial con economía circular: los datos ayudan a definir el siguiente destino de un producto antes de que se convierta en residuo.
Esta capacidad cobra relevancia en una operación donde millones de artículos pueden seguir rutas diferentes. La tecnología permite analizar información a escala, pero el desafío será demostrar cuánto contribuye a disminuir residuos y qué proporción de las devoluciones consigue efectivamente una segunda vida.
Agentes que entrenan
La IA también está entrando en un terreno donde las decisiones pueden adquirir otra dimensión: la respuesta ante desastres.
Ricardo Morán, líder de Apoyo a la Comunidad en Amazon México, explicó que el Incident Command Program utiliza IA y agentes para construir simulaciones destinadas al entrenamiento de voluntarios especializados en emergencias.
La iniciativa busca formar 40 Incident Commanders en 15 países, incluido México. Estos equipos reciben capacitación para responder con rapidez y criterio ante situaciones críticas.
Los agentes de IA permiten recrear escenarios basados en situaciones ocurridas durante emergencias en diferentes partes del mundo. Así, los participantes pueden enfrentarse a condiciones simuladas antes de tener que actuar en un desastre real.
La tecnología complementa una infraestructura física que Amazon también ha desarrollado en México. En 2025 abrió en el país su primer Disaster Relief Hub de América Latina, donde mantiene preposicionados más de 25,000 productos de primera necesidad para responder a solicitudes de organizaciones aliadas en menos de 72 horas.
IA fuera de la pantalla
Los casos presentados por Amazon muestran una evolución en el uso empresarial de la IA. Ya no se trata únicamente de generar contenido, recomendar una compra o responder una consulta.
En estas aplicaciones, los algoritmos observan infraestructura, procesan devoluciones, automatizan movimientos de mercancía y construyen escenarios para preparar decisiones humanas.
El siguiente paso será medir los resultados. La escala tecnológica permite procesar información y acelerar decisiones; demostrar cuánto reduce consumo de recursos, residuos o tiempos de respuesta determinará el impacto de llevar la IA del algoritmo al mundo físico.



