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Internet cuántico: su principal promesa está en la seguridad

La QKD utiliza propiedades cuánticas para distribuir claves criptográficas y detectar posibles intentos de espionaje antes de utilizar información comprometida.

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El internet cuántico busca proteger datos y conectar sistemas mediante propiedades físicas inéditasCortesía

Patricia Ortega

¿Qué sentido tiene construir un nuevo internet si no será más rápido? Esa es una de las preguntas que plantea un artículo desarrollado por BBVA sobre el avance del internet cuántico, una infraestructura que no pretende sustituir la red que usamos todos los días, sino resolver problemas que el internet convencional no puede abordar.

Su principal promesa está en la seguridad y en la posibilidad de conectar computadoras y dispositivos cuánticos entre sí. En lugar de transportar únicamente bits tradicionales, estas redes aprovecharán fenómenos de la física cuántica para transmitir información con nuevas formas de protección.

Claves imposibles

Una de las primeras aplicaciones es la distribución cuántica de claves o QKD. La idea parte de un problema fundamental de la criptografía: cómo compartir una clave sin que un tercero pueda interceptarla sin dejar evidencia.

La QKD utiliza estados cuánticos que se modifican cuando alguien intenta medirlos. De esta manera, una posible intrusión puede ser detectada antes de emplear una clave comprometida.

BBVA recuerda que uno de los puntos de partida fue el protocolo BB84, desarrollado en 1984 por Charles Bennett y Gilles Brassard, considerado una de las bases de la criptografía cuántica moderna.

Máquinas conectadas

El internet cuántico también podría hacer algo más ambicioso: conectar procesadores cuánticos ubicados en distintos puntos y permitir que funcionen como parte de una misma red.

Aquí aparece el entrelazamiento cuántico, fenómeno mediante el cual dos partículas pueden compartir propiedades incluso cuando están separadas por grandes distancias. Esta capacidad abre la puerta a sistemas de computación distribuida mucho más complejos.

En 2025, científicos de la Universidad de Oxford demostraron la conexión de dos procesadores cuánticos entrelazados y transmitieron información entre ellos mediante teletransporte cuántico.

Carrera espacial

El desarrollo tampoco se limita a la fibra óptica. China ha probado comunicaciones cuánticas mediante satélites, mientras Europa trabaja en EuroQCI, una infraestructura que combinará redes terrestres y espaciales.

BBVA participa en Q-Design, un consorcio de 15 empresas respaldado por la Agencia Espacial Europea e Hispasat, cuyo objetivo es desarrollar una red satelital de distribución cuántica de claves.

La meta no es reemplazar el internet actual. Ambas redes podrían convivir: una para mover el tráfico digital cotidiano y otra para operaciones que requieran mayor protección, coordinación entre equipos cuánticos o intercambio de información extremadamente sensible.

Patricia Ortega

Coordinadora de Operación Editorial de Suplementos y Ediciones Especiales de El Economista. Licenciada en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México. Estudió una especialización en Periodismo Económico en la Universidad de Miami, auspiciada por la Fundación Reuters. Ganadora del premio por la "destacada cobertura en finanzas verdes", entregado por la BMV y el Consejo Consultivo de Finanzas Verdes. Ha sido analista de mercados, editora de finanzas y creadora de ranking de negocios, responsabilidad social y mercados, y ha trabajado en la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas, Reforma, Excélsior, Mundo Ejecutivo, Expansión, Fortuna, Infosel y Economática.

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