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Polonia, paralizada por la batalla del control judicial
La crisis en torno al Tribunal Constitucional de Polonia evidencia las profundas divisiones de su clase política y la fragilidad institucional de su joven democracia.

Varsovia. La crisis en torno al Tribunal Constitucional de Polonia evidencia las profundas divisiones de su clase política y la fragilidad institucional de su joven democracia.
El conflicto se remonta a 2015, cuando la saliente mayoría centrista eligió a cinco magistrados antes de perder las elecciones legislativas.
La nueva mayoría del partido nacionalista Ley y Justicia (PiS) rechazó aquellas designaciones y nombró a jueces afines. Esta progresiva politización llevó al Tribunal de Justicia de la Unión Europea a dictaminar en 2025 que la corte actual carece por completo de independencia e imparcialidad.
Manifestaciones
Tras la victoria electoral de la coalición centrista de Donald Tusk en 2023 y el triunfo del nacionalista Karol Nawrocki en las presidenciales de 2025, comenzó una muy tensa cohabitación. En marzo, la Cámara Baja eligió nuevos jueces, pero Nawrocki rehusó juramentar a la mayoría.
La crisis estalló la tarde del 30 de octubre cuando la policía bloqueó el tribunal, el Ministerio de Justicia tramitó retirar la inmunidad al presidente de la corte y la derecha denunció un “golpe de Estado”. Nawrocki regresó de urgencia desde Senegal, rompió el cerco policial y enfrentó a los jueces electos. Las negociaciones del 31 de octubre fracasaron sin lograr acuerdos.
Juristas, ONG y responsables políticos abogan por partir de cero con una reforma que garantice la independencia de los jueces, pero para ello hace falta un consenso que parece imposible.
