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NASA lanza el telescopio Roman: el antiguo satélite espía que buscará los secretos del universo
El observatorio de 4,000 millones de dólares estudiará 2,000 millones de galaxias y buscará respuestas sobre la materia y energía oscura.

De satélite espía a telescopio espacial
La NASA inició una nueva etapa en la exploración del universo con el lanzamiento del Telescopio Espacial Nancy Grace Roman, un observatorio de unos 4,000 millones de dólares que nació como parte de un programa estadounidense de satélites espía y ahora buscará respuestas sobre algunos de los mayores misterios de la astrofísica.
El Roman despegó este domingo desde el Centro Espacial Kennedy, en Cabo Cañaveral, Florida, a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX. Su misión principal tendrá una duración prevista de cinco años, aunque cuenta con combustible suficiente para extender sus operaciones otros cinco.
El telescopio viajará hacia el Punto de Lagrange 2 (L2), ubicado aproximadamente a 1.6 millones de kilómetros de la Tierra, donde también operan otros observatorios espaciales.
Desde ahí estudiará la energía oscura y la materia oscura, pondrá a prueba la gravedad a grandes escalas y buscará exoplanetas, es decir, mundos ubicados fuera del sistema solar.
"Es un punto final para los ingenieros, pero es un punto de partida para los científicos", explicó Julie McEnery, científica principal del proyecto. "Me siento como si estuviera al borde de un precipicio y estuviéramos a punto de dar un paso hacia lo desconocido".
De satélite espía a telescopio espacial
La historia del Roman tiene un origen particular. El observatorio fue diseñado inicialmente para formar parte de un programa de satélites espía de la Oficina Nacional de Reconocimiento (NRO), organismo estadounidense encargado de operar algunos de los sistemas de vigilancia espacial más avanzados del país.
Sin embargo, aquel programa superó su presupuesto y terminó cancelado. En 2012, la NRO entregó el equipo a la NASA, que decidió reconvertirlo para la investigación del universo.
Tras su lanzamiento, los científicos dedicarán alrededor de 90 días a preparar y poner en funcionamiento el telescopio antes de comenzar las operaciones científicas. La NASA espera recibir sus primeras imágenes de alta resolución antes de las vacaciones de invierno boreal.
Roman complementará el trabajo realizado por dos de los telescopios más importantes de la historia: Hubble, lanzado en 1990, y James Webb, que comenzó su viaje al espacio en 2021.
Aunque tendrá una sensibilidad y nitidez similares a las del Hubble, su gran diferencia estará en la capacidad para observar enormes regiones del cielo en periodos mucho menores. Según McEnery, Roman podría explorar toda la Vía Láctea en aproximadamente un mes, una tarea que al Hubble le tomaría cerca de un siglo
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Roman observará 2,000 millones de galaxias
Mientras el James Webb está diseñado para observar regiones muy lejanas del universo con enorme profundidad, Roman tendrá una visión mucho más amplia. La NASA compara sus funciones con las cámaras: Webb sería un teleobjetivo y Roman un lente gran angular.
Esa capacidad permitirá crear el mapa tridimensional del universo más completo realizado hasta ahora. Su principal estudio durará más de un año y abarcará más de 2,000 millones de galaxias.
Uno de sus principales objetivos será comprender mejor la materia y la energía oscura, dos componentes que, pese a constituir la mayor parte del universo, siguen siendo grandes incógnitas para la ciencia.
Se estima que la materia ordinaria —estrellas, planetas, gas, polvo y todo aquello que podemos observar directamente— representa apenas 5% del contenido del universo. La materia oscura supondría alrededor de 27%, mientras la energía oscura abarcaría aproximadamente 68%.
Al estudiar la influencia gravitatoria de la materia oscura y los efectos asociados con la energía oscura en la expansión del universo, los científicos esperan acercarse a una explicación sobre la naturaleza de ambos fenómenos.
Roman también realizará una de las búsquedas de exoplanetas más exhaustivas hasta ahora. La NASA prevé que permita descubrir miles de nuevos mundos y construir el primer gran censo estadístico de sistemas planetarios similares al nuestro.
El administrador de la NASA, Jared Isaacman, aseguró que el nuevo observatorio tiene potencial para colocarse junto a Hubble y James Webb entre los grandes instrumentos de descubrimiento espacial.
"No tengo ninguna duda de que Roman se convertirá en un nombre muy conocido junto a esos grandes instrumentos de descubrimiento", afirmó



