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Geopolítica

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Carney defiende ante Trump "cooperación" en la construcción del puente entre Michigan y Ontario

Continúa el debate entre Washington y Ottawa acerca del puente internacional Gordie Howe, construido por el conglomerado español ACS y que, con más de 2.6 kilómetros de longitud, seis carriles e infraestructura para peatones y ciclistas, prevé convertirse en el puente atirantado más largo de Norteamérica.

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Donald Trump, presidente de Estados Unidos y Mark Carney, primer ministro de Canadá.AFP

Europa Press

El primer ministro de Canadá, Mark Carney, afirmó este martes que defendió en una "positiva" conversación con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el "gran ejemplo de cooperación" entre los dos países que percibe el dirigente canadiense en el puente Gordie Howe que unirá las ciudades de Detroit, en Michigan, y Windsor, en la provincia canadiense de Ontario, un día después de que Trump amenazara con bloquear su apertura.

"(Le) expliqué que Canadá financió la construcción del puente, más de 4,000 millones de dólares, que la inversión se reparte entre el estado de Michigan y el Gobierno de Canadá, y que en la construcción del puente participan, obviamente, empresas siderúrgicas canadienses y trabajadores canadienses, pero también empresas siderúrgicas estadounidenses", manifestó Carney, según las declaraciones recogidas por la cadena estatal CBC, y contradiciendo así lo expresado en la víspera por Trump en cuanto a los materiales empleados en el proyecto.

El jefe del Ejecutivo describió el desarrollo del puente como "un gran ejemplo de cooperación" entre ambos países norteamericanos y ha mostrado su interés por la inauguración del mismo y por "el comercio, el turismo y los viajes de canadienses y estadounidenses que cruzan ese puente" y que aguarda de su inauguración. "Ha sido una conversación positiva", indicó.

Sus palabras han llegado al hilo de una llamada telefónica derivada de la amenaza lanzada esta semana por Trump, que aseguró que bloqueará la apertura del puente Gordie Howe hasta que su país sea "totalmente compensado" en sus relaciones económicas con Canadá. Asimismo, criticó que Ottawa posea la totalidad del puente y que éste haya sido construido "prácticamente sin material estadounidense".

El inquilino de la Casa Blanca reclamó para Washington "al menos la mitad de este activo" y aprovechó, con este pretexto, para pedir el levantamiento de aranceles a productos alcohólicos y lácteos estadounidenses, a la vez que criticó la posibilidad de un acuerdo entre Canadá y China.

Ya este martes, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó la llamada entre ambos líderes y ha reiterado los puntos principales del reclamo del magnate neoyorquino, insistiendo en que "el hecho de que Canadá controle lo que cruza el puente Gordie Howe y sea propietaria de los terrenos a ambos lados es inaceptable para el presidente", así como lo es "que una mayor parte de este puente no se construya con materiales estadounidenses", pese a lo manifestado por Carney.

"(Trump) también cree que Estados Unidos debería ser propietario de al menos la mitad del puente, tener autoridad compartida sobre lo que lo cruza y participar en los beneficios económicos generados por su uso", ha incidido Leavitt, que ha concluido sus palabras sobre el asunto asegurando que "Trump prioriza los intereses de Estados Unidos y lo ha dejado muy claro en su llamada con el primer ministro Carney".

De este modo, continúa el debate entre Washington y Ottawa acerca del puente internacional Gordie Howe, construido por el conglomerado español ACS y que, con más de 2.6 kilómetros de longitud, seis carriles e infraestructura para peatones y ciclistas, prevé convertirse en el puente atirantado más largo de Norteamérica. Se trata de un nuevo flanco por el que la Administración Trump presiona al Ejecutivo de Carney, al que ya amenazó a finales de enero con la imposición de aranceles del 100% ante un posible acuerdo comercial entre este Ottawa y Pekín, después de que Carney se reuniera con el presidente chino, Xi Jinping, y ambos coincidieran en formar una "nueva alianza estratégica".

En base al acuerdo, Canadá anunció la reducción de los gravámenes sobre los vehículos eléctricos chinos y la entrada a su mercado de hasta 49,000 unidades al año, mientras que China rebajará las barreras arancelarias sobre las semillas de colza, la langosta y los guisantes canadienses.

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