En un intento frenético de apaciguar a los lectores de las columnas de Ann Coulter y Breitbart News, el presidente Trump ordenó el despliegue de tropas de la Guardia Nacional en la frontera entre México y Estados Unidos. Trump también obligó a su secretaria de seguridad nacional, Kirstjen Nielsen, a fingir que su administración está avanzando en la construcción del muro fronterizo.

Nielsen ha tenido que matizar el pensamiento de Trump al admitir paulatinamente que lo que se hará es renovar secciones de la valla que construyó el presidente Barack Obama.

Los gritos que se escucharon durante la campaña: “¡Constrúyase el muro!”, se han convertido en susurros que dicen: “agrega una capa”.

Las absurdas propuestas del presidente sobre el tema de inmigración vienen, recuerden, en un momento en el que los cruces fronterizos de México hacia Estados Unidos se encuentran en su punto más bajo en 46 años.

Los cruces ilegales de inmigrantes mexicanos se han reducido drásticamente como consecuencia de la crisis financiera del 2008 y la mejora de la salud económica de México.

Sobre los intereses a largo plazo de Estados Unidos preocupan mucho más las recientes declaraciones de Trump sobre el tema de Siria.

A menudo, los presidentes repiten los errores de sus odiados antecesores. El entonces candidato Trump criticó a Obama (como de costumbre) por anunciar el plan de sacar a las tropas de Estados Unidos de Siria y prometió a los votantes que no repetiría el mismo error; sin embargo, Trump comentó durante esta semana que podría haber una respuesta en contra del régimen de Al Asad por el supuesto ataque químico en la ciudad Duma.

Antes, Trump usó una conferencia de prensa multilateral con los líderes de Letonia, Lituania y Estonia para tirar la toalla en nuestra lucha en contra del Estado Islámico.

Que el presidente de Estados Unidos haya anunciado su plan de ceder Siria a Vladimir Putin tuvo que haber sido muy inquietante para esos tres países, que están bajo la continua amenaza de Rusia.

Los amigos y enemigos de Estados Unidos estarán preguntándose qué tipo de país abandona Irak si la guerra fue mal planificada; se queda de brazos cruzados mientras 500,000 sirios son asesinados, y permite, a través de la inacción y el abandono, el surgimiento del Estado Islámico. Todo, dejando los conflictos en manos de Irán, Rusia y del régimen asesino de Bashar al Asad.

Trump está preocupado por una guerra imaginaria en la frontera con México, de tal manera que la Guardia Nacional se dirige a Texas, mientras nuestros héroes en Siria se ven obligados a regresar a casa.

Nuestras tropas se merecen algo mejor.