Panmunjom. El presidente Donald Trump se reunió con su homólogo norcoreano, Kim Jong-un en la zona desmilitarizada entre Corea del Norte y Corea del Sur este domingo, y cruzó brevemente hacia Corea del Norte, convirtiéndose en el primer presidente de Estados Unidos en funciones en visitar el país aislado.

Los mandatarios sostuvieron una conversación privada en la que acordaron establecer equipos para “resolver algunos detalles” para determinar si se podría avanzar en sus negociaciones sobre el programa nuclear de Corea del Norte.

“La velocidad no es el objetivo. Queremos ver si podemos hacer un acuerdo realmente completo y bueno”, informó Trump. “Nadie sabe cómo van las cosas, pero ciertamente fue un gran día. Fue un día muy legendario e histórico”.

“Será aún más histórico si surge algo muy importante”, agregó. “Cosas muy grandes, bastante complicadas, pero no tan complicadas como la gente piensa”.

El acto histórico se hizo a las 3:45 de la tarde del domingo, hora local, cuando Trump y Kim caminaron hasta la línea que divide a las dos Coreas y se dieron la mano. Kim invitó a Trump a cruzar a Corea del Norte. Los dos hombres caminaron unos metros hasta una carretera en el lado norcoreano, se quedaron unos segundos y luego regresaron a Corea del Sur.

“Es bueno verte”, manifestó Kim. “Nunca esperé verte en este lugar”.

Por su parte, Kim aseguró que el hecho mismo de la reunión fue significativo.

“Queremos poner fin a nuestro pasado desagradable y traer un nuevo futuro, por lo que éste es un acto muy valiente y decidido”, dijo. “Este mismo apretón de manos de paz sirve para demostrar que hoy es diferente de ayer”.

Trump transmitió su oferta para encontrarse con Kim a través de un tuit el sábado, desde la Cumbre del G20 en Osaka, Japón. Un alto funcionario de Corea del Norte respondió que la oferta era “interesante”.

Cuestionamientos

Andrei Lankov, un profesor de la Universidad Kookmin en Seúl, opinó que era inconcebible que los líderes hayan organizado una reunión con tan poco tiempo de aviso. Lo describió como un show diseñado para enviar un mensaje político sin generar expectativas sobre el progreso real.

Por su parte, los aspirantes demócratas a la Presidencia calificaron la reunión como “una sesión fotográfica”, y dijeron que era demasiado pronto para decir si las conversaciones propiciarán un cambio político significativo.